La expulsión

martes, 25 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- La madurez dramatúrgica y poética del maestro José Ramón Enríquez es lo primero que queda de manifiesto en su texto La expulsión, obra que bajo la dirección de Luis de Tavira, en una complicidad amistosa y creativa de muchos años, brindó uno de sus mejores frutos, en una muy corta pero exitosa temporada en el Teatro Jiménez Rueda. Se trata de un texto fundamentalmente de carácter histórico, definido por Luis de Tavira como “una historia de lealtad a la patria”, que narra de manera sintética el proceso y las consecuencias de la expulsión de los jesuitas de la Nueva España, decretada en 1767, la posterior disolución de la congregación en 1773 y su restauración en 1814. A través de 13 cuadros de gran belleza plástica, resultado de la dirección escénica del maestro De Tavira, del trabajo escenográfico de Jesús Hernández y la iluminación de Philippe Amand, José Ramón Enríquez describe los pasos de los jesuitas mexicanos que fueron aprehendidos, despojados de sus bienes y obligados al exilio. Como señala Enrique González Torres, productor de La expulsión, si bien la obra da pistas para una respuesta posible a por qué la monarquía española expulsó a los jesuitas de territorio novohispano, nunca fue su propósito abordar todos los antecedentes geopolíticos de sucesos que a la postre resultaron muy trascendentes para la historia de nuestro país. “Pero sí se adentra en el alma de unos mexicanos que se sentían orgullosos de serlo, alrededor de 680 jesuitas, un considerable grupo de pensadores, intelectuales, historiadores, filósofos y naturalistas que escribían y enseñaban a jóvenes criollos, mestizos e indígenas”, puntualiza González Pedrero. Personajes excepcionales como el padre Kino, explorador y misionero que desarrolló su labor en Baja California, y Francisco Xavier Clavijero, el más célebre de los jesuitas mexicanos, son ampliamente mencionados en esta obra que tiene como eje conductor a un joven novicio, testigo de todo el periplo, desde su expulsión, su destierro en Italia y su regreso a México más de medio siglo después, para contar la historia a los novicios de la orden restaurada. Destacan momentos como la dramática descripción que Enríquez realiza de la arbitraria y violenta expulsión de los jesuitas, así como la polémica que el padre Clavijero (interpretado magistralmente por Emilio Echevarría) sostiene con los “sabios” europeos que consideraban a los nacidos en América como seres inferiores espiritual, moral e intelectualmente. Igualmente destacable es el extraordinario elenco en el que participan Blanca Guerra, Rodrigo Murray, José Sefami, Marina de Tavira y Miguel Flores, entre otros importantes histriones. Se trata sin duda de un texto de gran vigencia pues, como señala Luis de Tavira, “la misión del teatro resulta decisiva para la construcción de nuestra conciencia histórica. Ya decía Aristóteles en su Poética, que la ventaja del teatro sobre la narración histórica consiste en que, mientras la historia está conminada a contar lo que alguna vez sucedió, el teatro representa lo que siempre sucede”. Dado el éxito de la temporada de La expulsión en el Teatro Jiménez Rueda, la promesa es remontarla el año próximo en un espacio por definir.

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