"Persona normal", de Benito Taibo

martes, 25 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Un conjunto de 32 relatos breves, como pinceladas, un mosaico muy diverso y muy divertido es el que presenta Benito Taibo en Persona normal (Colección Destino de Editorial Planeta). Desde la primera línea uno tiene la certeza de que Taibo se divirtió muchísimo escribiendo, pues el gusto por el lenguaje desenfadado, la paradoja, el sentido del humor y el amplio registro cultural que se advierte aquí y allá, son registrados con enorme agilidad por este autor, quien lo es además de una novela (también en el mismo sello), Polvo, de otros cuentos, crónicas, reportajes, artículos y poemas. Señalan sus editores: “Tiene una larga colección de amigos y amigas de la que se enorgullece, le encanta el cine, la discusión inteligente, las montañas rusas, el jamón serrano, la música no muy fuerte porque es medio sordo. “Jamás sería una ‘persona normal’.” El último texto del libro de 212 páginas (y sí, porque más que cuentos, la obra de Taibo es una agrupación de textos que podríamos llamar de varia invención) se titula “La biblioteca de Sebastián”, que comienza diciendo: “En este libro se habla mucho de otros libros”. Y de ahí parte la bibliografía reseñada y comentada por Sebastián de sus preferencias, entre ellas La tempestad de Shakespeare, Robinson Crusoe de Daniel Defoe, Visión de los vencidos de Miguel León-Portilla, Los nueve libros de la historia de Herodoto, Puertas de fuego de Steven Preesfield, El mundo perdido de Arthur Conan Doyle, El halcón maltés de Dashiell Hammett, El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, Cinco semanas en globo de Julio Verne, El corsario negro de Emilio Salgari… y muchas, muchas novelas más. Pero también hay poemas. ¿Qué nos dice, por ejemplo, de Luis de Góngora y Argote (1561-1627)? “(…) escribió sonetos perfectos sobre todo tipo de temas: amorosos, satíricos, morales, filosóficos, religiosos, polémicos, laudatorios, funerarios. Uno de sus libros más conocidos y aplaudidos es Soledades”. He aquí tan sólo el principio, para que después lo busques y lo disfrutes completo: Pasos de un peregrino son, errante, Cuantos me dictó versos dulce Musa En soledad confusa, Perdidos unos, otros inspirados. Y así por el estilo… pero lo que sigue ya será obra del lector de Benito Taibo, su personaje Sebastián y el tío Paco.

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