Miradas a favor y en contra del fascismo en México

jueves, 27 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Una excelente exposición sobre la presencia del fascismo en México se presenta en el Museo del Estanquillo, en el Distrito Federal. Comisariada por el arquitecto y monero Rafael Barajas, El Fisgón, la muestra sobresale por la interpretación del tema, la narrativa curatorial y la espléndida selección de piezas, testimonios audiovisuales y referencias literarias. Integrada por 274 obras que en su mayoría son gráfica europea y mexicana, fotografías y algunos objetos, la exposición se sustenta en una rigurosa investigación que confronta imaginarios a favor y en contra, tanto del fascismo como de sus vertientes nazis y franquistas. Organizada en módulos temáticos que abarcan desde 1870 hasta 1948, la exhibición sorprende con la presencia de obras tan relevantes como dos grabados que realizó Pablo Picasso en enero de 1937, los cuales le sirvieron como bocetos para el emblemático Guernica que pintó meses después. A la atracción artística de estas imágenes se suma lo entrañable de su procedencia, ya que fueron introducidas a México por un importante activista catalán que encontró refugio en nuestro país. Construida con base en el análisis de los intereses políticos y económicos de las naciones, grupos y personajes involucrados, la interpretación plantea como origen del fascismo las ambiciones expansionistas de la Alemania decimonónica y la Italia de principios del siglo XX. Emplazada con un coherente guión museográfico que se inicia, entre otras, con una caricatura de 1870 en la que Honoré Daumier menosprecia el triunfo que tuvieron los germanos en la guerra franco-prusiana, la muestra sintetiza actividad política, creación visual y actitud artística. Narrada con un orden cronológico en el que el contenido se presenta sin confrontaciones, el desarrollo del fascismo integra reflexiones visuales contra la Primera Guerra realizadas en 1915 por los vanguardistas Paul Klee, Oskar Kokoshka, Albert Gleizes y Raoul Dufy; en México la irrupción del fascismo y el nazismo se documentó con estampas que eran regaladas y objetos relacionados como insignias; las críticas mexicanas al nazismo y al franquismo se ejemplifican con estampas de Andrés Audiffred, Luis Arenal, Arturo Anguiano, Leopoldo Méndez y Audirac (1935-1938); la penetración de la derecha radical se conoce a través de imágenes fotográficas de cristeros, sinarquistas, falangistas de la comunidad española y caricaturas anónimas; los vínculos de Juan Andreu Almazán con los nazis son la burla de Freyre; y las presencias de embajadas nazis en México se equilibran con los carteles de las conferencias antinazis celebradas en el Palacio de Bellas Artes en 1939. Entre los mayores aciertos de la exposición, además de la excelente información sobre la fundación de la derecha radical en México, se encuentra la desmitificación de dos grandes del arte mexicano: El Dr. Atl y Diego Rivera, pronazi el primero y colaborador de Almazán el segundo. Rivera pintó, en 1956, una vista de la destrucción del bunker del Reich, El refugio de Hitler. Museografiada como la pieza que cierra la muestra, esta pintura delata la ambivalencia de su pensamiento artístico. Titulada erróneamente Dos miradas al fascismo: Diego Rivera y Carlos Monsiváis, el proyecto es un tipo de exposición que actualmente es difícil ver en la Ciudad de México.

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