La flauta mágica

lunes, 31 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Sencillez, frescura y humor son algunas de las principales características de La flauta mágica, adaptación libre de Peter Brook, Franck Krawczyk y Mare-Hélène Estienne sobre la ópera de W. A. Mozart, que después de su presentación en el 39 Festival Internacional Cervantino (FIC) en Guanajuato, ofreció dos funciones en el Teatro Julio Castillo de la Ciudad de México. Se trata de un buen ejemplo del minimalismo escénico que los montajes de Peter Brook han tomado en los años recientes, propuestas en las que el trabajo del actor y la luz son los elementos fundamentales para crear la magia escénica, libre de parafernalias escenográficas. En esta ocasión el trabajo es presentado por un grupo de jóvenes cantantes-actores, acompañados al piano por Franck Krawczyk, arreglista de esta versión simplificada y divertida. Una propuesta operística en la que sobresale la capacidad histriónica de sus intérpretes, característica de la que suelen adolecer los grandes cantantes de ópera. Brook combina el teatro hablado y el canto operístico para ofrecer al espectador una versión creativa de Una flauta mágica, que apela a la imaginación y a la inteligencia del público y que nos muestra a un Brook que, a sus casi 70 años de edad, no pierde su toque lúdico y, por el contrario, ha ganado el encanto de la humildad. El célebre director, fundador en París del Centro Internacional de Investigación Teatral, cumple ampliamente con su propósito de reducir la conocida ópera mozartiana a su esencia poética, utilizando como escenografía unas cuantas cañas de bambú que se van acomodando de acuerdo con las necesidades de la escena correspondiente para invitar al público a que imagine las atmósferas. A diferencia del carácter fantástico de los personajes de la obra original, Brook propone personajes humanos. Destaca el trabajo de Virgile Frannais en el papel del simpático Papageno, quien en algunos momentos incluso interactúa con el público y pronuncia algunas palabras en español (el espectáculo se presentó hablada en francés y cantada en alemán, con subtítulos en español). Una flauta mágica, estrenada en el Théâtre des Bouffes du Nord de París y galardonada en abril pasado con el Premio Molière, en Francia, como la Mejor Producción de Teatro Musical, es un maravilloso ejemplo de cómo se puede adaptar una ópera y hacerla atractiva para cualquier tipo de público, sin solemnidades ni acartonamientos. Como se señala en el programa de mano, la compañía propone “una luminosa, efervescente Flauta, donde la intimidad con los actores permitirá la ternura y la profundidad del resultado. Esta Flauta proviene del acercamiento de Bouffes du Nord a la ópera, como en La tragédie de Carmen e Impressions de Pelléas”, estás últimas también adaptadas por Brook con mucho éxito de público.

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