"Damas de honor": Amistades dolorosas

martes, 4 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Damas de honor (Bridesmaids, EU-2010), cinta escrita por Kirsten Wiig, una excelente comediante estadunidense, y dirigida por Paul Feig, es una historia inteligente y aguda, aunque por momentos un poco simplona, sobre la amistad; podría ser cualquier película de amigas que se acompañan en “las buenas y en las malas”, si no fuera porque se expone un lado femenino bastante feroz: la competencia entre mujeres. Todo gira en torno a Annie (Wiig), una mujer cercana a los 40 que pasa por un mal momento: su novio la dejó y el negocio de sus sueños quebró. Annie perdió todo su dinero, y a consecuencia de eso debe trabajar como vendedora en una joyería (lo cual no la hace muy feliz), debe compartir departamento con dos extraños y tiene que conformarse con ser el plato de segunda mesa de un patán con dinero. Por si lo anterior no fuera poco, su amiga de toda la vida, Lillian (Maya Rudolph) se va a casar, lo cual la deja en una extraña posición por ser la soltera… por otro lado, debe coordinar las actividades de la boda de su amiga. Pero hay un problema… la otra mejor amiga de Lillian, una tal Hellen (Rose Byrne), odiosa por ser perfeccionista, buena y guapa. Así pues, Annie y Hellen comenzarán una curiosa competencia por ser la mejor amiga de Lillian, mientras que la vida de Annie se hunde más y más. Wiig y Rudolph están bastante bien, pero sobresale el personaje de Wiig, muy bien delineado. En apariencia, Damas de honor es una comedia ligera y boba, pero posee un trasfondo bastante intenso: la caída de Annie es dolorosa y su relación con Helen despiadada, es decir la cinta toma riesgos importantes, pero tampoco los lleva muy lejos, y en ese sentido sí se le puede reprochar que el final termina siendo algo bastante convencional. En términos generales, Damas de honor es una buena comedia que vale la pena ver si se busca algo poco convencional, con todo y su final conservador.

Comentarios