Recuerda Aridjis la visita de Tomas Transtömer a Morelia

viernes, 7 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El poeta michoacano Homero Aridjis, quien organizó en agosto de 1981 el Festival Internacional de Poesía de Morelia -uno de los eventos de mayor relevancia en el mundo en la historia de la poesía-, evocó a uno de sus invitados, Tomas Transtömer, quien acaba de obtener el Premio Nobel de Literatura. El poeta sueco, dijo Aridjis, “concurrió a lo que yo llamo ‘convergencia de los astros’ que convirtieron a Morelia en la sede de la poesía mundial hace justo 30 años”, y destacó la visita que ambos hicieron entonces a la Catedral de Morelia: “Le impresionó mucho el color rosa de la cantera por su luminosidad y, cuando vio el órgano, me preguntó si podría tocarlo, pues además toca piano. Conseguimos el permiso. Y tocó. Años después, cuando lo visité en su pueblo natal, Vasteras, una ciudad industrial más bien fea de Suecia, una especie de Toluca industrial, me invitó a su iglesia y me preguntó ‘como está el órgano de Morelia’. “La de su pueblo era una iglesia helada y estaba vacía. Me recordó la escena aquella de la película de Bergman, Luz de invierno, donde un sacerdote está oficiando la misa para nadie, pues no hay una sola persona. “Fue un viaje para visitar a un amigo. Yo estaba en Estocolmo y tomé el tren, él se encontraba entonces muy deprimido. Había tenido una embolia y se quedó paralizado de medio cuerpo y de media cara del lado derecho. Quedó un poco inválido. Pero gracias a su mujer, Mónica, ha salido adelante. Ella es enfermera y lo cuida con enorme devoción, es la intérprete de Transtömer con el mundo y del mundo con Transtömer, es su Malinche poético. Ella fue ahora la que salió a hablar con los periodistas por lo del Nobel.” Expuso Aridjis que Transtömer es “muy buen poeta” y que, además de tocar el piano con la mano izquierda, “escribe poemas muy breves, que son una especie de salvavidas moral en un ejercicio de supervivencia heroica de poeta. En su pueblo tocó para mí una pieza con la mano izquierda, es impresionante lo que se ha escrito en música para la mano izquierda, yo no lo sabía”. El autor de Es tu nombre y es también octubre, fustigó a la casa de apuestas londinense que se puso a enlistar los favoritos para el Nobel de Literatura en la víspera, “como si los escritores fueran caballos”, y llamó a esos comerciantes de “perturbar este mundo” con sus presiones políticas y sus intereses para obtener dinero, “pero Trastömer ya era uno de los mejores poetas europeos en los noventa”. Entre los asistentes al célebre encuentro de Morelia, citó a Borges, al lado de otros dos que obtendrían también el Nobel, el irlandés Seamus Heaney y el alemán Günther Grass. Y enlistó al yugoslavo Vasko Poppa, a los estadunidenses Allan Ginsbergh y W.S. Merwin, el portugués Eugenio de Andrade, el inglés Michael Hamburguer, el holandés Bert Schierbeck, el israelí Yehuda Amihai, el rumano Marin Sorescu, al danés Iván Malibnovski, al soviético Andrei Voznesensky, y al jalisciense Elías Nandino, “que nos impresionó con esos versos terribles: ‘Maldita senectud’, que vibraron por toda la sala…”.  

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