"Pastorela", de Emilio Portes, es una comedia "ácida y desenfrenada"

jueves, 10 de noviembre de 2011 · 21:39
MÉXICO, D.F. (apro).- Luego de su ópera prima premiada con Mayahueles y Arieles, la comedia negra Conozca la cabeza de Juan Pérez, Emilio Portes estrena este viernes 11 su segundo largometraje, Pastorela, protagonizado por el actor Joaquín Cosío. El defeño Portes, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, comenta que Pastorela “es un retrato vivo de nuestra sociedad que, para bien o para mal, le fascina vivir de sus tradiciones, de sus anhelos y del absurdo de los mismos”. Señala que la cinta de 90 minutos surge luego de “ver que con seguridad cada año y, sin falta, llegará a nuestros hogares la implacable Navidad con su impresionante aparato de villancicos, santacloses, arbolitos, nacimientos y regalos. “Y a todo esto hay que sumarle foquitos parpadeando desde noviembre, publicidad roja por todas partes y señores gordos riéndose hasta la cena del 24, y ¿qué nos queda?: Un verdadero calvario que comienza a manifestarse desde el mes patrio hasta el Día de Reyes, si bien nos va”. Define a la historia, filmada de diciembre de 2008 a febrero de 2009: “Es una comedia ácida y desenfrenada, con un poco de acción policiaca y tintes fantásticos, donde un sacerdote y un policía llegarán hasta las últimas consecuencias y a costa de hacer pedazos a tan venerable tradición”. Pastorela cuenta cómo un policía, Jesús Juárez, pierde su papel de diablo en la tradicional pastorela de su barrio, y desde que tiene uso de razón siempre lo ha representado. Sin embargo, en esta Navidad las cosas están por cambiar cuando no llega a la repartición de papeles organizada por el nuevo párroco de la iglesia, el exorcista Edmundo Posadas, con quien Juárez tendrá que entablar una feroz lucha entre el bien y el mal para recuperar lo que por tradición es suyo. Según el realizador, uno de los puntos más atractivos de la película “son simplemente sus personajes, sobre todo los principales, que se irán alejando poco a poco de la categoría del arquetipo (el policía contra el sacerdote), para convertirse en entidades mucho más complejas, entrañables y, por lo tanto, espero que inolvidables”. El guión también lo escribió Portes. Lo retrabajó durante el Segundo Taller de Perfeccionamiento para Guión Cinematográfico Alejandro Galindo (2007), donde estuvo bajo la supervisión del reconocido guionista y periodista Vicente Leñero.

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