"Unconventional Beauty"

miércoles, 16 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Una exposición sugestiva, que incide en los nuevos paradigmas escultóricos del arte contemporáneo, es la que se presenta en la Galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Integrada por 32 piezas de pequeño y mediano formato de la joven artista Francesca Dalla Benetta (Florencia, 1977), la muestra Unconventional Beauty (Belleza no convencional) aborda la creación de organismos ficticios, en los que formas humanas y animales se hibridan en un perturbador lenguaje realista que oscila entre la candidez y lo desagradable. Radicada en México desde 2006, la artista italiana, después de profundizar en la investigación de la cultura cyborg –criaturas cibernéticas que se originan a partir de la fusión de elementos naturales y tecnológicos– y de incursionar en el desarrollo de efectos y maquillajes especiales para la industria cinematográfica, optó por la creación de seres fantásticos tridimensionales. Elaborados con resinas epóxicas con intervenciones pictóricas, los organismos de Dalla Benetta sobresalen no sólo por la fantasía de sus formas, sino, muy especialmente, por sus texturas. Trabajadas como elementos simbólicos que enfatizan o descontextualizan las referencias a la realidad, las superficies de sus esculturas alteran tanto la veracidad como la mentira de las piezas. Hiperrealistas en la piel humana, mórbidas en las evocaciones fetales, y porosas en las supuraciones que inhiben la totalidad de los cuerpos, las texturas se complementan con la fuerte presencia de las miradas: tranquilas, ausentes, dolorosas, irreales. Perteneciente al capítulo de la nueva escultura que ha optado por la creación de anatomías ficticias con poéticas orgánicas –Paul McCarthy, Patricia Piccini, Paloma Varga-Weisz, Daisy Youngblood–, la obra de Dalla Benetta se emparenta con las narrativas de la ilustración low-brow. Constantemente visitada y comentada por niños y jóvenes, la muestra comprueba la importancia de mantener un espacio de divulgación artística en el Barrio de Tepito. Sin embargo, a diferencia de otros museos del INBA, la galería trabaja en condiciones precarias. Carente de oficinas dignas en las que por lo menos se pueda transitar con holgura, la Velasco demuestra la jerarquía social que existe en el instituto. Con espacios que sobresalen por su carencia de espectadores, como el Laboratorio Alameda, el ExTeresa Arte Actual o la Sala de Arte Público Siqueiros, la asignación presupuestal requiere de un urgente reordenamiento. ¿No sería más apropiado gastar el presupuesto en Tepito que en Polanco?

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