"La pequeña habitación al final de la escalera"

martes, 22 de noviembre de 2011
MÉXICO D.F. (apro).- La Biblia nos narra cómo Adán y Eva fueron tentados por lo prohibido, por el deseo de aprehender lo desconocido, aún a costa de perder el paraíso. Una historia similar es la que nos ofrece La pequeña habitación al final de la escalera, obra de la autora canadiense Carole Fréchette, que bajo la dirección de Mauricio García Lozano se presenta en el teatro El Granero. Se trata de la treceava puesta en escena de la compañía Teatro del Farfullero, que se diera a conocer en 1998 con la obra Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho o de cómo los elefantes aprendieron a jugar a las canicas, del prematuramente fallecido Gerardo Mancebo del Castillo. Gracia, protagonista de la historia, interpretada por la extraordinaria actriz Karina Gidi, vive en su pequeño paraíso, una enorme casa con 28 habitaciones, un baño enorme, jardines, invernadero, piscina, cancha de tenis, construida por su marido “perfecto”, rico y poderoso. Carlos Corona interpreta a Enrique, marido de Gracia, quien le dice que esa casa es su casa, excepto por una pequeña habitación al final de una escalera a la que tiene prohibido entrar bajo cualquier circunstancia. Ahí inicia el conflicto de Gracia, quien a pesar de vivir en un mundo de ensueño, que puede perder al igual que Adán y Eva si no cumple con la prohibición de su marido, decide, como explica Carole Fréchette, afrontar una “mezcla de curiosidad, de miedo, de excitación, el deseo abrasador, el vértigo antes de cometer lo irreparable”, para ingresar a la habitación prohibida. La pequeña habitación al final de la escalera nos habla de esa necesidad que en algún momento de la existencia tenemos los seres humanos de trascender el área de confort para buscar algo que no tiene una explicación racional, pero que surge de un profundo deseo de darle un nuevo sentido a nuestra vida. Nos habla también de esa parte oscura que todos guardamos sólo para nosotros y que únicamente aquellos osados, quizá los verdaderamente enamorados, se atreven a hurgar, a pesar de saber que pueden encontrar algo que no será de su agrado. Lo importante es descifrar el enigma a cualquier precio. Es por otra parte una propuesta escénica sintética, minimalista, en la que los actores no tienen mayor apoyo que una plataforma creada por Jorge Ballina donde, a manera de un laberinto, diversa líneas luminosas sobre el piso van sugiriendo los diferentes espacios de la enorme mansión. De esta forma, sin necesidad de objeto alguno, los histriones, a través de su arte, van creando las atmósferas envolventes que hacen sentir al espectador dentro de cada uno de los espacios descritos y el suspenso de situaciones lîmite en las que la imaginación presiente circunstancias trágicas. Verónica Langer (Joselyne, madre de Gracia), Aileen Hurtado (Ana, hermana de Gracia) y Gabriela Pérez Negrete (Jenny, sirvienta de la casa), complementan el elenco de esta maravillosa puesta en escena, basada en el cuento Barbazul, de Charles Perraul. La iluminación es de Víctor Zapatero y el vestuario de Jerildy Bosch. Las funciones se realizan jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas, hasta 11 de diciembre y reanudará temporada en enero de 2012.

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