"Pastorela": sobre unos pobres diablos

martes, 22 de noviembre de 2011
MËXICO, D.F. (apro).- Dirigida por Emilio Portes (Conozca la cabeza de Juan Pérez), Pastorela (México 2011) es una película inconsistente que, por un lado, es capaz de arrancar grandes carcajadas, y por otro consigue generar grandes momentos de aburrimiento. La historia gira en torno a un policía judicial, Jesús Juárez (Joaquín Cosío), quien, como todos los años, se prepara para personificar al Diablo en la tradicional Pastorela de su comunidad. Sin embargo, este año parece que será la excepción pues el promiscuo del padre Benito, quien siempre elije a Jesús, muere mientras tiene un romance con una monja promiscua (Ana Serradilla). En reemplazo de Benito, el padre Mundo Posadas (Carlos Cobos) elije a Bulmaro (Eduardo España), compadre de Jesús, para que sea el Diablo. Así pues, toda la cinta gira en las acciones de Chucho por recuperar su papel. Desde el principio encontramos situaciones disparatadas, pero la trama se mantiene como una historia convencional, aunque poco a poco se va desestructurando hasta convertirse en algo sin sentido, en donde un grupo de ángeles se enfrenta en feroz batalla contra un grupo de diablos. Pareciera que el director, quien también es el guionista, no supiera si deseaba una comedia negra de trama lineal o una antitrama tipo Austin Powers. Pastorela no es la gran comedia del cine mexicano, es pasable y funciona por momentos, pero al final queda un tedio tremendo. Lástima de las excelentes actuaciones de todo el elenco, de verdad los actores fueron lo mejor, luego la fotografía, y al final un guión deficiente y un pésimo audio.

Comentarios