El fracaso de Mákina de Turing

jueves, 3 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Mákina de Turing es un grupo dirigido por Diana Bayardo y Gervacio Cetto, que en esta ocasión incorporó a Manuel Estrella y Elias Puc para sus funciones en la black box de la Dirección de Danza de la UNAM dentro del marco del IV Encuentro Internacional de Danza “Del Tajku al Tequila. Confluencia de dos culturas en la danza”. Desde su inicio como grupo Bayardo y Cetto se propusieron hacer una suerte de investigación con experiencias sonoras en las que el cuerpo es concebido como depositario de ellas. Poseedores ambos de una formación muy estricta --ella con el grupo Delfos y él con Antares Danza Contemporánea-- solían tener fuerza y vigor para dar tesituras de movimiento muy aceptables. Pero ahora con su montaje Plan de consistencia, concebido y dirigido por la uruguaya Tamara Cubas, es claro que ambos han abandonado el entrenamiento corporal para convertirse en dos personas ordinarias con panza, lonjas, caderas anchas y muslos abundantes en carnes. Por otra parte, la pieza --por llamarle de alguna forma--es un desastre total: Amplia, estridente y aburrida. Según las notas del programa, está inspirada en el texto Cómo hacerse de un cuerpo sin órganos, de Gilles Deleuze y Félix Guatteri: “Es un plan de consistencia para quebrar los estratos de organización, significancia y significación. Y de esta manera arrancar el cuerpo del organismo para abrirlo a conexiones que suponen todo un agenciamiento, circuitos, conjunciones, niveles y umbrales, pasos y distribuciones de intensidad, territorios y desterrados”. Y si el rollo por escrito es pretencioso e incomprensible, el montaje es peor: El movimiento escénico se liga a una interpretación melodramática y cursi, plana, y lo peor: sin profundidad. Una casa de campaña de donde emergen los cuatro intérpretes, bocinas, micrófonos, guitarras eléctricas... Nada realmente justificado y que culmina en un aquelarre, en el cual familiares y amigos del grupo saltan de lleno al espacio escénico para bañar de espuma en aerosol huevos, cerveza, plumas, pintura, enlazar con maskin tape o quitarle a Bayardo su diadema de pene y testículos de plástico y colocarle al semidesnudo Cetto una botella dentro de los calzones para pretender que el suyo, es un miembro descomunal. Por supuesto, la pieza no tuvo mayor respuesta del público, que apenas aplaudió. Tamara Cubas, sentada en la platea, estaba feliz y complacida. Por el pasillo una mujer comentó: “Los jóvenes están perdidos en este mundo terrible que les tocó vivir. No tienen de dónde asirse ni en qué creer.” Olvidable el montaje, es un retroceso para Bayardo y Cetto. Valdría la pena que replantearan sus objetivos como artistas; de seguir así fracasarán muy pronto. Lástima del dinero invertido en esta coproducción México-Uruguay.