Rojo, en el Teatro Helénico

martes, 13 de diciembre de 2011
MÉXICO D.F. (apro).- El dramaturgo estadunidense John Logan, guionista de películas como Sweeney Todd y Gladiador, esta última ganadora del Oscar al Mejor Guión Original en 1997, es el autor del excelente texto Rojo, obra que actualmente se presenta con éxito en el Teatro Helénico, con las actuaciones de Víctor Trujillo y Alfonso Dosal, dirigidos por Lorena Maza. Se trata de un texto inteligente que busca mostrar un poco del complicado e intenso mundo interior de Marcus Rothkowitz (Daugavpils, Letonia, 25 de septiembre de 1903-Nueva York, EU, 25 de febrero de 1970), el gran pintor conocido como Mark Rothko asociado con el expresionismo abstracto, a pesar de que en varias ocasiones expresó su rechazo a ésta que calificó como una categoría “alienante”. Víctor Trujillo realiza una muy buena caracterización de este controvertido personaje que en 1925 inició su carrera como pintor en Nueva York de modo autodidacta. Hacia 1940 realizó una pintura muy similar a la obra de Barnett Newman y Adolph Gottlieb, próxima al surrealismo y plagada de formas biomorfas. Las acciones de Rojo se desarrollan en un período posterior, cuando el compromiso artístico del pintor letón lo llevó a experimentar con el significado de los colores. A partir de 1947 su estilo cambió y comenzó a pintar grandes cuadros con capas finas de color. Al pasar los años la mayoría de sus composiciones tomaron la forma de dos rectángulos confrontados y con bordes desdibujados por veladuras, como los que aparecen en la escenografía diseñada por Jorge Ballina que recrea el estudio del pintor. Dichas acciones tienen lugar en 1958, cuando Rothko logra un contrato extraordinario para realizar una serie de murales para el restaurante Four Seasons de Nueva York. Esta circunstancia lo lleva a contratar a un asistente, Ken, con quien convive a lo largo de dos años. Una de las primeras aclaraciones que le hace Rothko es que ahí sólo es un empleado y que él no es su maestro, que no piense que va a aprender pintura. No obstante, poco a poco le va tomando confianza para establecer una serie de diálogos que permiten entrever las pasiones, egos, vulnerabilidades, ambiciones y concepciones artísticas del creador, que finalmente lo llevan a la autodestrucción. “El hecho real del suicidio de Rothko por el arte --comenta Víctor Trujillo-- es algo que puede sonar trillado o un tanto exagerado, pero la obra está llevada de tal forma que las emociones y la pugna interior del personaje central son manejadas de tal forma que no cabe duda del compromiso que tenía con el arte. “Me identifico con el personaje en el sentido del compromiso, en la necesidad de sostener tus ideales a costa de todo y con la idea de que el arte es una expresión que proviene del alma, porque sólo así puede ser auténtico”, agrega el histrión. Rojo se presenta en el Teatro Helénico del Centro Cultural los viernes a las 20:30, sábados a las 18:00 y 20:30 y domingos a las 18:00 horas.