El ciudadano Blu-ray

martes, 27 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Hace 70 años se creó una de las películas que encabeza la lista de lo mejor de la cinematografía mundial: Ciudadano Kane, de Orson Wells. Para conmemorar esta obra, salió a la venta en formato Blu-Ray una edición especial con tres discos, dos de los cuales contienen un documental sobre las figuras de Orson Wells y Randolph Hearst, y una película de ficción sobre la famosa productora RKO, que produjo la cinta en cuestión. A lo anterior hay que agregar un pequeño cuadernillo de lujo y pasta dura con fotogramas, así como diversos posters de la cinta en tamaño postal. Un verdadero fetiche para coleccionistas. Al principio me encontraba un poco reacio a adquirirlo, porque aún no me acostumbro a este nuevo formato, y es que las primeras veces que nos enfrentamos a un Blu-Ray resulta una experiencia muy extraña: la nitidez es asombrosa, pero parece que es la tele, aunque al mismo tiempo no lo es, lo que me hace recordar el cambio de los discos vinil al Compact Disc. --¿Pero qué tal se ve una cinta en blanco y negro en Blu-Ray? --me dijo un escéptico del nuevo formato. Pues se ve genial. El blanco y negro luce espectacular, una nitidez asombrosa, superior a las cintas a color que no fueron pensadas para la Alta Definición. Cintas como Ciudadano Kane, y en general aquellas que surgieron antes del Home Entertainment, no fueron pensadas no sólo para la Alta Definición, ni siquiera para verse en pantalla chica. Cuenta el mismo Francis Ford Coppola que cuando vio El Padrino en videocasette ya se le había olvidado cómo se veía... o más bien, cómo debía verse, pues los negativos estaban muy gastados. Así que si usted vio la cinta en cine algunos años después a su estreno y no en tele, se habrá topado con una gran diferencia. Y qué decir cuando la cinta salió en DVD y Blu-Ray, totalmente restaurada... Experiencias diferentes, pero la misma historia... ¿Será sustituida la llamada magia del cine? ¿La comodidad de la casa agotará el modelo de la sala cinematográfica? Estará por verse, aunque apostaría que no será así. Sin embargo, el entretenimiento en casa se ha vuelto una competencia importante. Pero más allá de formato alguno, el meollo del asunto se llama fetichismo (o consumismo, pero prefiero pensar en lo primero): los formatos van y vienen, y cada tanto tiempo nos venden la idea de que lo nuevo es lo mejor; que si el 8mm, el 3D, el videocasette Beta, el Láser Disc, el DVD... Todo gira en torno a la apropiación del objeto y el valor que le damos. Al final de cuentas, en cuanto nos acostumbramos a un formato, las comparaciones terminan y el pasado y futuro dejan de importar; claro, hasta la próxima edición especial en un formato novedoso con extras y libros de lujo y quién sabe qué más memorabilia. En el fondo, basta con hacernos creer que poseemos Ciudadano Kane, en todo su esplendor, con elementos que pocos en el mundo tendrán, y bueno, que ni si quiera el propio Wells soñó tener.

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