Premio Nacional de Dramaturgia a Hugo Salcedo

jueves, 29 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Hugo Salcedo es de nuestros dramaturgos más premiados, aunque no de los más reconocidos. Sobresale la calidad de su obra y su labor académica universitaria a nivel nacional e internacional. En esta ocasión su obra Música de balas recibió el Premio Nacional de Dramaturgia 2011 que otorgan la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad de Guadalajara y el Gobierno del Distrito Federal. El teatro de Salcedo se caracteriza principalmente por su visión crítica sobre nuestra realidad. La frontera, los indocumentados, la cultura popular, y en este caso la violencia y el narcotráfico, son temas en los cuales profundiza y encuentra diversas formas dramáticas para desarrollarlos. No se contenta con una anécdota, una historia de injusticia o una denuncia; busca estructuras diversas para abordarlas. Maneja la tensión, el misterio y la capacidad de transmitirle al espectador indignación, dolor y pocas veces esperanza. El estado actual de nuestro país no es para menos. Música de balas es una obra de 13 escenas en las que el autor expone en cada una de ellas una forma distinta de morir; de ser asesinado, violentado; de terminar colgado, torturado o en una fosa común. Se inicia con el conteo de 29 mil 871 para, uno a uno, superar las 30 mil personas muertas que la Procuraduría General de la República informó en diciembre de 2010 y que hoy sabemos rebasan ya las 50 mil. La dimensión teatral que sugiere Hugo Salcedo da nombre a los números. Significa con diálogos, pensamientos o descripciones lo que le sucede a personas que tienen una vida, una circunstancia, una individualidad. El teatro permite entonces ver seres humanos en donde hay estadísticas. Rebasa al teatro periodístico puesto que los acontecimientos no sólo se denuncian; el trabajo se enriquece con la ficción, con los juegos dramáticos, con los efectos escénicos. El autor parte de noticias, recortes de periódicos o información de noticiarios televisivos, y los vuelve teatro. En 1989 escribió El viaje de los cantores, que obtuvo el Premio Tirso de Molina de España, a raíz de la noticia en la que se informaba de la muerte de un grupo de hombres, mujeres y niños que se quedaron encerrados en un camión y fueron abandonados en el desierto por el pollero que los iba a cruzar al otro lado. A esta obra, llevada a escena al año siguiente por la Compañía Nacional del INBA, la anteceden otras también premiadas a nivel nacional, como San Juan de Dios en 1986, Dos a uno y Cumbia en 1987, con temas cotidianos y populares. Música de balas, que nos habla sin piedad de las muertes violentas relacionadas con el crimen organizado, investiga también en el formato escrito. Utiliza letras pequeñas o grandes que invaden toda la página; escribe diálogos o largos monólogos; utiliza los tipos de letra Arial o Courier; incluye fragmentos de corridos o canciones mexicanas; los personajes tienen nombre propio o simplemente son X y Y. A través de estos formatos la lectura se agiliza, se da énfasis y vuelve más dinámico el pasar de las páginas. El premio otorgado este mes en el Teatro Casa de la Paz a esta pieza de Salcedo incluye una retribución económica además de la publicación y el montaje, lo cual hace de este premio el más completo y acorde con el objetivo dramatúrgico: dar vida escénica a las palabras escritas. Si bien este año vimos escenificada dentro del Foro Universitario de Puebla Noche estrellada sobre el campo de pepinos bajo la dirección de Cristina Flores –y que el Centro Cultural Tijuana acaba de publicar–, el año entrante se publicará en la colección Molinos de Viento de la UAM y presenciaremos en el Teatro Casa de la Paz Música de balas, que seguramente nos emocionará y cuestionará nuestras conciencias.  

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