El mariachi, patrimonio de la humanidad

lunes, 5 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Aunque no libre de oposición o polémica, finalmente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció al mariachi como Patrimonio Cultural de la Humanidad, durante la reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial, realizada en Bali, Indonesia, los últimos días de noviembre. La decisión de la UNESCO sin duda sorprendió a varios antropólogos, especialistas en tradiciones del país, estudiosos de la música y hasta ejecutantes que, en público o en privado, han señalado que la música del mariachi no representa a todo el país, aunque en las épocas del auge nacionalista se le haya impulsado como símbolo de la música o la cultura nacional, junto con los sones jaliscienses y el tequila. Y aunque al dar a conocer la noticia de la declaratoria, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, responsable de llevar de manera oficial las propuestas ante el organismo internacional, con sede en París, Francia, diga que es el “símbolo musical de México”. ¿Estarán de acuerdo intérpretes del son jarocho en Veracruz? ¿Los de la música abajeña? ¿Las bandas mixtecas de Oaxaca? ¿Los ritmos afromexicanos de las costas de Guerrero? La lista de las tradiciones musicales de la república sería muy larga para enumerarla aquí, cabe sólo preguntar ¿qué pasó entonces la multiculturalidad tan traída y llevada en los discursos de los funcionarios de las instituciones de cultura? Según el INAH, el expediente fue presentado en agosto de 2010 por el propio instituto, con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco, entidad que, por cierto, se ha visto bastante beneficiada con los “reconocimientos” internacionales que, sin duda, ayudan a la promoción turística y a distraer de problemas como los efectos de huracanes y demás inclemencias del tiempo. Antes de que la ciudad de Guadalajara obtuviera la sede de los Juegos Panamericanos, la región de Tequila y otras poblaciones aledañas productoras de tequila fueron beneficiadas con otro reconocimiento de la UNESCO, el de llamado paisaje natural para el “Paisaje agavero”. Se contaba ya con la “denominación de origen” para el tequila. En cambio, los productores de la bebida que apoyaban la pretensión del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial de dar el uso exclusivo de la palabra “agave” a unos cuantos, como si fuera una marca comercial y no una planta legendaria, no lograron el objetivo. “El comité de la UNESCO decidió reconocer al mariachi dado que, entre otros aspectos, ha sido transmitido de generación en generación, recreado constantemente durante eventos festivos, religiosos y sociales, reforzando el sentido de identidad y continuidad de sus comunidades portadoras en México y el extranjero”, informó el INAH. Es verdad que difícilmente una tradición o costumbre permanece inalterable con el paso de los años, pero la imagen del mariachi de hoy, con sus vistosos trajes de botonadura plateada, los más cotizados seguro hasta con chapa de oro, los hilos dorados, los sombreros de pelo de algún animal, las botas de buena piel y las sonoras trompetas, poco tiene que ver con el los grupos musicales del guitarrón, la vihuela, la guitarra y la tarima de madera de la cual se tomó el nombre de mariachi, que han existido en la región de los coras y huicholes. Con esta declaratoria, destacó el INAH, México cuenta ya con siete tradiciones inscritas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: --Las festividades indígenas dedicadas a los muertos (2008). --La ceremonia ritual de los Voladores, de Veracruz (2009). --Tradiciones vivas y lugares de memoria de los pueblos otomí- chichimecas, de Tolimán, Querétaro (2009). --La pirekua, canto tradicional de los p’urhépecha (2010). --Los parachicos en la fiesta de enero, de Chiapa de Corzo (2010). --La cocina tradicional mexicana, el paradigma de Michoacán (2010). --Y ahora el mariachi. Es claro que las arriba señaladas tampoco tendrían el carácter de “símbolo nacional”, la idea de darlas a conocer internacionalmente, de favorecer su preservación en el caso de las que puedan estar en riesgo de pérdida, quizá salve de cuestionamientos la designación del gobierno mexicano de llevarlas como candidatas ante la UNESCO, pero el mariachi es cada día una música más comercial.

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