¿A quién pertenecen las obras de la Bienal de Venecia?

jueves, 8 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El pasado 27 de noviembre se clausuró la 54 edición de la Bienal de Venecia en la cual México estuvo representado por la artista conceptual Melanie Smith (Inglaterra 1965). Una participación de carácter nacional que evidenció la arbitrariedad, opacidad y carencia de planeación que existe en la gestión gubernamental de las artes visuales. Apoyada no sólo con la proyección legitimatoria sino, también, con un pago de 15 mil euros (aproximadamente 285 mil pesos) por el proyecto –además de la subvención del viaje y la estancia de 22 días en Venecia para el montaje–, la presencia de Melanie Smith en la Bienal exige una puntual rendición de cuentas por parte de la responsable y coordinadora gubernamental del proyecto: la Subdirectora General de Patrimonio Artístico Inmueble del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Alejandra Peña Gutiérrez. Una asignación tan sorpresiva como relevante ya que señala, o bien la inutilidad de la Coordinación Nacional de Artes Plásticas –instancia que coordinó la participación de México en 2007 y 2009–, o la ineficacia de una subdirectora general que se distrae con asuntos menores: Peña viajó y se instaló en Venecia para “conocer los pormenores de la pre-inauguración”, gestionar los trámites administrativos, supervisar los procesos de producción y coordinar el movimiento de obra y el montaje de la exposición (Infomex, solicitud de información 1116100014811). Otro aspecto que debe aclarar la funcionaria es el relacionado con el financiamiento. Carente de costos definitivos en lo referente al montaje, desmontaje y gastos de operación, el proyecto se inició con una cifra estimada de 10 millones de pesos (solicitud 1116100008411). ¿Es pertinente que una gestión gubernamental carezca de planeación presupuestal? Inaugurada el pasado 4 de junio, la Bienal se inició sin que el INBA pudiera dar a conocer los contratos firmados con la artista, con los encargados de rentar el inmueble que alojó el proyecto, ni con el curador José Luis Barrios quien por su trabajo recibió 330 mil 137 pesos. Y por último, la arbitrariedad y opacidad de la selección. Aún cuando la funcionaria informa que se consultaron a “múltiples especialistas”, no menciona sus nombres ni sus argumentos. Sólo afirma, antidemocráticamente, que la participación de Smith fue “una decisión institucional” (111610008411). Ausente de los reconocimientos oficiales que otorga la Bienal –como los Leones de Oro– y sin una presencia significativa en los medios especializados, la representación de Melanie Smith genera numerosos cuestionamientos. Si bien la artista ha sido beneficiada tanto con la proyección legitimatoria como con el apoyo a su mercado –en la pasada edición de la feria londinense Frieze, el galerista suizo Peter Kilchman vendió una edición del video Xilitla a la organización británica Tate–, la pregunta sobre los beneficios que ha tenido la escena del arte mexicano y sus artistas queda sin responder. Entre las dudas que deben aclararse, se encuentra la decisión sobre el destino y propiedad de las piezas. Si los ciudadanos mexicanos le pagaron a Smith el proyecto de la Bienal, ¿los videos y las pinturas que lo componen van a pasar a formar parte del acervo del INBA?

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