Jacaranda Correa documenta la transgeneridad

miércoles, 13 de abril de 2011

GUADALAJARA, JAL., 13 de abril (Proceso).- La periodista y cineasta Jacaranda Correa obtuvo, con Morir de pie, el Mayahuel al mejor documental mexicano en la 26 edición del Festival Internacional de Cine; pero su mayor premio, señala, es incitar “al no pensamiento único, sino a la diversidad de pensamientos e ideas”.

Tardó tres años en trabajar Morir de pie.

Presenta a Irina Layewska, quien, discapacitada y víctima del racismo, se aferra a la vida en pos de lo que anhela ser. Su batalla comienza cuando abandona la causa social como “el Che mexicano”, enfrentándose a su disputa personal junto con Nelida, su mujer, y saca su yo femenino.

Jacaranda Correa, también conductora y directora editorial de programas de investigación periodística en el Canal 22 desde 2001, recuerda que hace 10 años llegó a este festival de cine como reportera:

“Recibir este premio de Guadalajara es un privilegio porque en este encuentro cinematográfico crecí, aprendí de ver y hablar con muchos cineastas y también con muchos documentalistas. Me emociona como periodista reivindicar desde mi trinchera que es posible contar historias, mover conciencias y decir algo más allá del amarillismo, algo más allá de estas historias que se vuelven absolutamente escandalosas y que nos hunden todo el tiempo en un hoyo sin salida, sobre todo en los momentos que vive el país.”

Enfatiza a Proceso que “es momento de repensar cómo contar las historias”, y que intentó “todo el tiempo darle la vuelta a esos formatos y narrativas que tradicionalmente los periodistas construimos para hablar de tópicos muy duros y muy fuertes, como éste”.

Desde bastante tiempo atrás, Jacaranda ha abordado el tema de la diversidad de género, en particular la transgeneridad, por ser allí “donde confluyen la mayor cantidad de prejuicios de nuestra sociedad”.

Aún sorprendida por el galardón, narra que en el programa que hizo en 2008 de El Rotativo, en Canal 22,  justamente sobre transgeneridad, y al cual invitó a Irina, se cansó de explicar “qué es un transgénero, qué el transvestismo, qué es la homosexualidad y establecer las diferencias, creo que todavía no hay una comprensión exacta de esta disforia de género”.

Tras conocer a Irina, empezó a crear Morir de pie:

“No quería ya explicar ni abordar el asunto a través del dato informativo o del especialista, no sirven de nada... Me di cuenta que era más importante mover sensaciones, emociones, mover la tripa y la víscera a partir de algo mucho más universal.

“Nelida, quien era como la antagonista de toda esta historia, es la que le dice a aquel otro público que no es transgénero, que no es homosexual, que no es lesbiana; que es una historia de todos, y así nos debe de competer como seres humanos. No como minoría que engargoló una bandera de ‘¡Vamos a defender nuestros derechos!’, sino de los derechos en general.”

–¿Qué le intrigó del rol de Irina para llevarlo a la pantalla grande?

–Dos problemas reales: su discapacidad y su transgeneralidad. Suficientes problemas tiene una persona en este país con una discapacidad para moverse, vivir, no ser discriminado, y encima asumir el reto de “Voy a cambiar mi identidad”. Si eso no te mueve, bueno, ¿de qué estoy hecho?

Jacaranda espera que Morir de pie no quede sólo en festivales:

“Que salga a muchas salas, a universidades, a todo el público posible, es un documental que va a cimbrar a la gente y a derrumbar las corazas que nos ponemos cuando vemos pasar a personas como Irina.”