"Salvando al soldado Pérez"... hundiendo al cine mexicano

viernes, 15 de abril de 2011

MÉXICO, D.F,  15 de abril (apro).- Salvando al soldado Pérez, bajo la dirección de Beto Gómez,  es una comedia mediocre que oscila entre el pastelazo y la sátira política. No es ni una ni otra cosa, sino sólo un compendio de malos chistes, actuaciones deficientes y personajes acartonados, sin mencionar su pésimo timing al hacer una apología de la figura del narco en estos tiempos.

La historia gira en torno a Julián Pérez (Miguel Rodarte), un poderoso narcotraficante que, por mandato de su madre (Isela Vega), debe ir a rescatar a su hermano menor en Irak, quien fue capturado por las milicias de ese país mientras combatía del lado de Estados Unidos. 

Al capo se le unirán una serie de rudos matones que supuestamente deben generar simpatía y hacernos reír, pero la verdad es que se ven sumamente patéticos.

Si Julián falla no sólo perderá a su hermano, sino el amor de su madre, pues la señora se encuentra muy enojada y decepcionada por el destino que su hijo ha elegido.

Claro, conforme la cinta avanza vemos los motivos que tuvo Julián y que se quedan a medias, como todas las subtramas de la historia. 

Salvando al soldado Pérez es menos coherente que Loca academia de pilotos. Su trama es predecible y sus escenas de acción no se deciden si ser 100% chuscas o llegar a ser algo cercano a una cinta de acción hollywoodense. Por supuesto, no son ni lo uno ni lo otro.

Lo más chocante de todo es que tiene un airecito kitsch-tarantinesco que trata de decirnos que lo mal hecho y lo naco son cosas chidas, cuando el único que ha podido hacer eso es Tarantino.

Salvando al soldado Pérez no aporta nada, ni a la comedia ni al problema social del país; es un esperpento lleno de actores buenos, salvo por algunas excepciones, que aterrizaron en proyecto terrorífico, técnicamente mal filmado. Probablemente estudiantes de cine con menos presupuesto hubieran hecho algo de mejor calidad.

 

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