Las telenovelas, factor de atraso: Epigmenio Ibarra

lunes, 25 de abril de 2011
El productor y director televisivo creyó en algún momento que las series de ficción de la tv mexicana llamadas “telenovelas” ayudarían a cambiar a la sociedad. Por ello creó con su compañía Argos Mirada de mujer y Nada personal, que justifica ahora por la coyuntura. Pero la producción comercial avasalladora se ha convertido en un verdadero lastre para el desarrollo del país, por lo cual su crítica al secretario Alonso Lujambio es radical. MÉXICO, DF., 25 de abril (Proceso).- Contrario a Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, quien cree que las telenovelas son un “instrumento poderoso” para abatir el rezago educativo y el analfabetismo, Epigmenio Ibarra, productor independiente de televisión, destaca que “parte del atraso cultural-histórico del país es debido a la acción de la pantalla chica y en especial de sus historias de ficción”. El director de Argos Comunicación se expresa con rigidez: “En general, la telenovela es uno de los arietes para la deformación del gusto mexicano, para el achatamiento de su sensibilidad, y también uno de los instrumentos de control ideológico más poderosos del Estado, en tanto que promueve estereotipos y maneras de ver el mundo que refuerzan lo más oscuro y lo más refractario de la sociedad del país.” A mediados de marzo pasado, Lujambio sorprendió durante la ceremonia por los 30 años del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) con la exaltación a la telenovela. Allí entregó la presea al Compromiso con el Futuro de México a gente de Televisa y TV Azteca, entre los cuales la recibió Juan Osorio debido a que promueve al INEA en su historia Una familia con suerte, transmitida por el canal 2. El titular de la SEP impresionó al ensalzar al productor de teledramas de Televisa: “No sé cuantos valores podríamos estar promoviendo dentro de las telenovelas que millones de personas ven, pero estoy cierto de que Juan nos ayuda, y eso es valiosísimo.” Entonces, el secretario informó que en sólo 11 años se ha podido bajar la tasa de analfabetismo 2.6 % y que “sólo 1.9% de los jóvenes mexicanos entre 15 y 29 años de edad se encuentra en situación de analfabetismo”. Según el Censo de Población y Vivienda 2010, la tasa de analfabetismo es de 6.9%. Al otro día Lujambio confesó que no veía los teledramas porque no tenía tiempo, pero siguió defendiendo al género de la pantalla chica. Las reacciones no tardaron en aparecer. El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, solicitó una visión más inteligente para abatir el analfabetismo que padece el país: “Hay maneras mucho más prácticas, directas, interesantes y, con todo respeto, inteligentes.” Entre ellas enumeró mejorar la educación, ampliar oportunidades y posibilidades, enseñar a leer y escribir y transformar el sistema educativo a partir de una reforma. “La educación tiene que ser vista en nuestro país como un asunto donde el gran propósito no es sólo enseñar algo o transmitir una información. Educar implica formar ciudadanos, que cada uno de los mexicanos reconozca sus obligaciones y las cumpla, así como sus derechos para exigirlos.” El médico recordó que en México hay 31.6 millones de personas en atraso educativo, de las cuales 5.9 millones son analfabetas. También destacó que el avance en el rezago educativo ha sido “lento” y se está prolongando en demasía: “De 1990 a 2010 sólo se sacó del analfabetismo a 800 mil mexicanos. A ese ritmo nos vamos a tardar 60 años en acabar con él.” Por su parte, Epigmenio acomete: “El señor Lujambio o no ha visto televisión en muchos años, y si lo hace es un cínico del tamaño del mundo, o de plano cree que eso educa y esa es su idea de la educación. Entonces estamos en un aprieto aún más grave.”   Interés electoral   Profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) consideraron “ofensivas y preocupantes” las declaraciones de Lujambio. Subrayaron que “buscamos luchar cotidianamente contra esa cortina de humo que representa la barra de entretenimiento que se transmite por televisión, pues en México se optó por entregar la producción de contenidos a lo peor del sector empresarial”. Ellos apuestan a que el secretario “busca agradar al duopolio televisivo para cimentar su supuesta candidatura presidencial, de lo contrario sólo se puede calificar de una más de sus incoherencias”. Senadores del PRI, del PRD y del PT criticaron la aseveración sobre las telenovelas porque “jamás podrán tener ese valor (educativo), ya que son reproductoras incesantes de elementos atávicos”, a decir del perredista Pablo Gómez. Y la petista Rosario Robles consideró “aberrante” que un funcionario exprese una“tarugada” de ese tamaño. El priista Carlos Jiménez Macías dijo que no puede compartirse una afirmación como esa y menos cuando viene del responsable de la educación en el país.   Total manipulación   Actualmente Argos transmite dos telerrelatos en Cadena Tres: El sexo débil y Bienvenida realidad. Según Ibarra, algunas telenovelas pueden cumplir con una tarea importante: “Lo ha demostrado Globo TV en Brasil, en Venezuela en el tiempo de José Ignacio Cabrunas, y en Estados Unidos porque convocan a millones de personas frente a la tele y producen una adicción. Es una historia que se sigue diariamente y cuyos contenidos entran a casa sin pedir permiso y causan un impacto brutal, pero en México sólo hay que ver la manera timorata en que se acercan a la sexualidad, igual pasa cuando hablan de los asuntos sociales. Glorifican ciertos estándares de la sociedad, el patrón, el hacendado. Hay que apreciar la manera en que ven a los pobres y a los ricos, toda esa reproducción de estereotipos es muy dañina para la sociedad y es ancestral. “Llevamos en este país muchos años de una televisión concebida como un soporte ideológico del Estado, y en estos últimos 11 años tenemos una televisión que actúa al revés, cobrándole facturas al panismo y no pagando las facturas a Los Pinos, pero además de cobrarle factura a Los Pinos es muy coincidente ideológicamente con lo que en Los Pinos piensan.” El origen de ese mecanismo de la televisión lo sitúa cuando Vicente Fox eliminó la obligación de los medios electrónicos de destinar el 12.5% de sus transmisiones a los mensajes oficiales. “El PAN le entregó el poder a la televisión”, señala.   El público   A Epigmenio Ibarra le entristece que los jóvenes del país aprendan a declarar su amor como María la del Barrio: “Las telenovelas deberían contener un valor esencial en la educación sentimental de los mexicanos, y efectivamente lo tienen, pero introducen patrones deleznables en la educación de México.” –Pero ese formato de Televisa lo ve la gente, ¿qué opina? –Son muchos años de costumbre. Ninguna cadena de televisión en el mundo tiene la penetración que la televisión comercial tiene en México, bueno, sí, en Albania, Costa de Marfil, Zambia, en esas naciones había una sola televisión que entraba a todos los hogares. Televisa tiene una penetración de más de 80%, TV Azteca 17%. Pero apenas hace unos años que TV Azteca imita a Televisa. No hay una diferencia entre lo que hacen una y otra emisora. La gente que no puede ir al cine ni al teatro, que no lee ni cuenta con canales de paga ni otro tipo de contenidos, lo único que ve es eso, y se vuelve una costumbre en su manera de entretenerse. “Termina generando una especie de adicción a ese tipo de contenidos. Es tal el peso de tantas horas, tantos años de contenido de ese tipo, que ir a contrapelo es muy difícil, y tienen éxito porque su penetración es brutal y sus modelos de reproducción y publicidad de lo que realizan son enormes.” –Miguel Sabido hizo en Televisa entretenimiento con un beneficio social comprobado, en especial con las telenovelas. ¿Antes había más compromiso social con las telenovelas? –Nunca lo vi efectivo, incluso en la telenovelas históricas era la visión del Estado. Siempre ven a los indios de calzón blanco impoluto. Hay una cosa en el ADN de Televisa y TV Azteca que tiene que ver con la negación de la realidad. El productor de Nada personal, Mirada de mujer y La vida en el espejo también advirtió sobre esa glorificación a la telenovela y a Osorio de parte de Lujambio, “porque el señor quiere ser presidente y está buscando el aval de la televisora”.   Las redes   Recuerda que Ricardo Salinas Pliego le pidió a Argos hacer telenovela, “dijimos: hay que entrarle porque puede servir para cambiar el mundo”. Entonces había una situación muy particular: “La irrupción de TV Azteca y la necesidad de diferenciarse frente al único existente, y Carlos Payán (también de Argos) siempre señala que cuando las elites están en pugna, la independencia de los medios crece, y es el momento en que también nos aprovechamos porque en el poder había un desastre con la muerte de Luis Donaldo Colosio, con la insurrección en Chiapas, y entramos con Nada personal rompiendo esquemas. “Ahora estamos en una situación similar. Hay un canal que necesita diferencia (Cadena Tres), hay un entorno complicado en el país, donde las elites están en pugna, y estamos aprovechando esa coyuntura; sin embargo, lo que tenemos son 10 años de panismo, un país que se mueve hacia la intolerancia, entonces tenemos un público más refractario al contenido que tenemos que manejar.” Sin embargo, ahora nota una ventaja con internet, Twitter y Facebook: “Hay mucha gente que se ha refugiado en los canales de paga o en internet y que cuenta con más escolaridad y tiene probablemente mayor poder de compra. Esas personas tienen una participación social más activa y nos están viendo. En Argos TV, en internet, pasa el capítulo 24 horas después de El sexo débil, y también comenzamos a difundir Las Aparicio el 15 de julio de 2010, desde entonces llevamos 4 millones 458 mil videos bajados, lo cual quiere decir que nos están viendo 22 mil personas diarias que pasan varias horas metidas en el sitio, y con una fidelidad enorme nos han vuelto a ver 746 mil personas entre una y 50 veces.” –¿Internet puede cambiar el papel de la televisión comercial? –En la industria de la televisión en general hay un instrumento para conocer lo que la gente piensa y son los estudios de mercado que parten de la consideración del público como audiencia cautiva. Internet, Twitter y Facebook cambian esa relación con la gente, la vuelven más equitativa, más pareja, y la gente hace diariamente una cantidad de comentarios, críticas y propuestas. Es un público altamente crítico, mucho más exigente, que te pide continuamente mejoras, transformaciones, ajustes en la historia. Eso le quita lo plano a la televisión. Se vuelve un compromiso tremendo para el productor.   Reflejo de la situación   –Ante la situación que se vive en México, de violencia, corrupción, crisis económica, en fin, ¿qué papel debe tener ahora la telenovela? –Debemos debatir en la telenovela todos estos fenómenos. Debemos abrir las cartas frente a lo que está sintiendo y viviendo la gente. –¿La telenovela debe educar? –Debe entretener. No debe sustituir a la vida, sino acompañar la vida, y la telenovela en México, en general la televisión del país, pretende suplantar, sustituir a la vida. La telenovela debe servir como un buen libro, como un poema, debe ser entretenimiento digno, integral, como una buena película que te sirve para tu vida. Interviene Verónica Velasco, esposa de Ibarra e integrante de Argos. Dice que en México “se trata al teleauditorio como gente de segunda o de tercera”. –¿Cómo luchar contra eso? –se le cuestiona. –Educando de la forma institucional para que la gente exija una mejor televisión en este país. Le preocupa a Ibarra que además no funcione una televisión pública en el país: “Ahora que está en debate esta cuestión de la apertura de la tercera cadena, se debería recuperar, con el espíritu de la BBS de Londres, de la radio y la televisión francesa, con el espíritu de una televisión de Estado pública, que no sea del gobierno en turno, que sea un instrumento del Estado mexicano, no del gobierno mexicano.” Por último, le parece trágico que un presidente gobierne con la televisión: “Mientras no haya una devolución de la soberanía del Estado a la figura presidencial, para lo cual esa figura tiene que tener una legitimidad incuestionable… y este señor no la tiene. Cuando el Estado sea de nuevo soberano y responda única y exclusivamente a los ciudadanos y no a los concesionarios, aquí habrá democracia, mientras tanto estamos hablando de cualquier otra cosa menos de democracia.”  

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