Demanda en el Festival de Guadalajara: suplir al Imcine

lunes, 4 de abril de 2011

La propuesta de contar con un organismo autónomo y no sectorizado para aglutinar las diversas instancias de la actividad cinematográfica encontró eco en el legislador perredista Carlos Sotelo para ser presentada como anteproyecto en el Senado, aunque la titular del Instituto Mexicano de Cinematografía sostuvo que éste ya es autónomo y cuenta con presupuesto propio.

 

GUADALAJARA, JAL., 4 de abril (Proceso).- A pesar de que en el V Foro presente y futuro del cine mexicano, organizado en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, la labor de Marina Stavenhagen fue alabada por directores, productores, distribuidores y exhibidores, brotó la propuesta de crear un organismo descentralizado que gobierne toda la labor del cine y supla al Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) que ella dirige.

La productora Mónica Lozano, en la mesa Por una nueva ley cinematográfica, puso las cartas sobre la mesa. La aplicación de la Ley del Cine corresponde a las secretarías de Gobernación y de Educación Pública, destacó:

“La primera de ellas autoriza la exhibición pública de los filmes en el país, así como su comercialización, incluidas la renta y la venta y en el marco de la ley de medios todo lo referente a la televisión.

“Y la segunda es la encargada del fomento y la promoción de la producción, distribución y exhibición de películas de alta calidad e interés nacional, y de la producción fílmica experimental a través del Imcine. Mediante el Instituto Nacional de Derecho de Autor vigila las normas sobre derechos de autor y de los artistas, intérpretes y ejecutantes contenidas en la Ley de Derechos de Autor, y la prohibición a los exhibidores de mutilación, censura o corte de películas.”

Asimismo “propicia la inscripción en el Registro Público de las Obras Audiovisuales en el Registro del Derecho de Autor, hace efectiva y vigila la aplicación de la reserva de 10% del tiempo de pantalla a la exhibición de las películas nacionales”, agregó.

Ante ese panorama y con el propósito de dotar a una entidad, en la esfera de la cinematografía nacional, de todas las facultades de su competencia “y que hoy están diseminadas en varios organismos de la administración federal”, Lozano recomendó la formación de un organismo público descentralizado que reemplace al Imcine:

“La autonomía de los órganos descentralizados presupone no estar sujetos a la administración central, esto es, no estar sujetos a las decisiones jerárquicas de ésta.” 

Dicha medida tendría a mediano plazo un buen número de beneficios para el cine nacional, detalló; el nuevo organismo descentralizado se regiría por una junta de gobierno en la que estarían representadas las instituciones del gobierno ligadas en lo jurídico, cultural y económico. La junta de Gobierno estaría integrada también por un consejo consultivo; el director general del organismo descentralizado lo nombraría el titular del Poder Ejecutivo “y tendría que ser aprobado por el Senado de la República”.

El perredista Carlos Sotelo, presidente de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía del Senado, compartió la idea de Lozano:

“México requiere de un nuevo marco jurídico para un impulso definitivo en el tema de la industria cinematográfica. Soy también de la opinión de que el país requiere un órgano del Estado mexicano, que goce de autonomía suficiente para que al margen de los intereses político-partidistas, que luego suceden, pueda en un proyecto de largo plazo contar con todas las atribuciones, facultades jurídicas, para hacerse cargo del desarrollo pleno de la industria.

“Creo que un organismo público descentralizado, no sectorizado, con autonomía de gestión, con presupuesto establecido por el Congreso de la Unión y concentrando las facultades que hoy definitivamente están dispersas en varias dependencias y con un director general, siendo designado por el Ejecutivo Federal y validado por el Senado, debe adquirir un estatuto jurídico y político, una fortaleza, para poder encabezar los esfuerzos de todo el sector,  productores, exhibidores, la parte comercial y cultural.”

El legislador rememoró que “ya logramos elaborar un proyecto de reforma integral, donde existe un conjunto de disposiciones, como el tema de las televisoras vinculadas a la promoción de la industria cinematográfica, pero evidentemente no hay condición política en el Congreso de la Unión para que esta reforma integral prospere y lo hemos intentado. Está detenida allí esa reforma que resolvería mucho aspectos”.

Explicó que la Cámara Alta elaborará un anteproyecto y en dos o tres semanas será enviado a la comunidad cinematográfica para que se conozca, evalúe y se pueda presentar legalmente.

Marina Stavenhagen defendió la institución a su cargo:

“Quiero señalar que el instituto es un organismo público descentralizado, con patrimonio y presupuesto. Y goza de autonomía.”

No obstante, la guionista acepta en entrevista que el Imcine “está sectorizado al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el cual forma parte del subsector cultura de la Secretaría de Educación Pública”. La propuesta de suplir al Imcine es “interesante”, aunque añade:

“Pero me parece que la propuesta estuvo poco desarrollada, y data de muchísimos años; no es nueva, tiene que ver con dotarle al Imcine o a la institución que sea, competencias para tomar cierto tipo de decisiones. Sin ir más lejos: la autorización, la supervisión, la vigilancia de la exhibición y la taquilla, que en otras legislaciones de países compete al instituto de cine y aquí está muy desvinculado a pesar de que trabajamos justo con el área correspondiente en Gobernación.”

Antes de crear otro organismo “hay que adelantar cuáles son las estrategias de aterrizaje, de políticas públicas concretas, para ir avanzando en los focos rojos”, porque “formar otra instancia diferente no soluciona los conflictos”.

 

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