Bolívar sugiere dialogar con el narco

jueves, 7 de abril de 2011

GUADALAJARA, JAL., 7 de abril (Proceso).- Categórico, el autor de la novela, la serie y la película Sin tetas no hay paraíso (esta última se proyectó en la 26 edición del Festival Internacional de Cine de esta ciudad) y también del libro y el teledrama El capo, opina que “es el momento de que el gobierno mexicano negocie con los cárteles”.

Nacido en Colombia, Gustavo Bolívar Moreno advierte que la guerra contra el narcotráfico “debe cumplir una etapa, la cual ya se está cumpliendo”.

En tres meses, Quality Films estrenará en México el filme Sin tetas no hay paraíso, y además por primera vez llegará al teatro esta historia de Catalina, de 14 años, quien aspira a operarse sus senos y acceder al dinero fácil y a la cultura mafiosa (problema que enfrentan las jovencitas colombianas). El estreno será en el teatro San Jerónimo del Distrito Federal el próximo 6 de mayo.

Nacido el 22 de julio de 1966 en la ciudad de Girardot, el famoso escritor y guionista habla en entrevista con Proceso acerca de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el presidente de México, Felipe Calderón:

“El Estado no podía llegar a los capos con los brazos abiertos. Es necesario debilitarlos con capturas, con decomisos; pero también con leyes de lavado de dinero que aquí en México no las hay tan fuertes como en Colombia. Desde la parte legislativa también se les debe crear un muro de contención para que no les sea fácil traficar, manejar los recursos, y cuando estén muy débiles, hay que sentarlos a dialogar.

“Una guerra larga con el narco es muy difícil... Y aquí se enfrenta un gran problema: que México es muy grande y hay muchas ciudades donde están los cárteles. En Colombia eran dos metrópolis pequeñas manejadas por el narcotráfico y fue fácil controlarlas: Cali y Medellín. En la República Mexicana veo muy complicado todo por el gran territorio, y los narcos gozan de mucho poder y están muy blindados por muchos políticos y militares. Lo mejor es terminar de debilitarlos.”

E insiste: 

“Y sentarlos a dialogar.”

Bolívar, quien ha vendido 1 millón de ejemplares de Sin tetas no hay paraíso en 14 idiomas y prepara una serie de televisión en torno al paramilitarismo en su nación, considera que México “demoró mucho para reaccionar contra esos mafiosos y eso también nos pasó a nosotros”. Rememora que hubo una especie de matrimonio “entre los narcos y la clase política, a quienes les financiaron campañas y negociaron”:

“Ese concubinato explotó cuando tenía que explotar. Eso conlleva a un costo en vidas. El crimen organizado de México está muy poderoso e intocable. Los cárteles colombianos ofrecieron entregar sus bienes y sus rutas por penas menores, pero el gobierno dijo que eso no podría ser. Tal vez por la presión de Estados Unidos o porque la opinión pública diría que estaba un presidente sin moral, pero 20 años después tuvieron que hacerlo. Después de 1 millón de muertos.”

Se pregunta: ¿Por qué no se logra en México? Y responde: “Porque el crimen no se negocia”. Sin embargo, “la clase política ha tenido la culpa”, acusa, y “los capos no son estudiantes de Harvard, en realidad son muchachos muy pobres que no tuvieron oportunidad de educarse y no consiguieron un empleo”. Por lo tanto, el Estado mexicano “debe sentarse a negociar antes de que haya 1 millón de muertos”.

Bolívar tardó tres años en escribir la novela Sin tetas no hay paraíso, que posteriormente Caracol hizo teleserie, con 26 capítulos (Proceso 1585); luego, Telemundo trabajó con él una telenovela de 180 episodios que España produjo en tres años con igual número de temporadas. El escritor informa que ahora la senadora colombiana Lucero Cortés “trabaja en una iniciativa de ley para que las niñas colombianas no se operen los pechos”, porque muchas de ellas al cumplir los 15 años de edad es lo que desean de regalo:

“Se están efectuando reuniones con los médicos que no están implicados en el negocio de esas clínicas. Hay muchas voces a favor y en contra, pero todos los padres de familia están de acuerdo.”

–Este negocio de las clínicas, ¿es uno de los problemas que surgió por el narcotráfico?

–Sí. Esa actividad ilegal colateralmente arrastra otros conflictos. Aparte de la muerte y los sicarios creó la necesidad en las muchachas de ser perfectas porque se casan con los mafiosos, mientras ellos compiten para ver quién tiene la mujer más bella físicamente y les pagan todas las operaciones. Esas lunas de miel duran muy poco y después matan a esas chicas.

“Cuando escribía la novela fueron asesinadas cinco niñas en donde residía. Les rompían los senos para sacarles las prótesis.”

–¿Qué le parece que en México surja por primera vez la obra teatral Sin tetas no hay paraíso?

–Nunca se había hecho en teatro y ya cierra el círculo de una obra. No sé… me parece ya exagerado, de verdad; pero sí tengo expectativa de verla. Creo que vendré al estreno.

En tanto, el largometraje Sin tetas no hay paraíso irá a España y Estados Unidos. 

 

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