A Cannes "Miss bala", el bajo mundo criminal de México

miércoles, 11 de mayo de 2011 · 01:00

Por segunda ocasión el cineasta mexicano Gerardo Naranjo estará presente en el Festival de Cannes (la primera fue en 2006), ahora con su película Miss bala, acerca de una joven que anhela ser reina de belleza en territorio dominado por narcotraficantes.

MÉXICO, DF., 11 de mayo (Proceso).- El guanajuatense Gerardo Naranjo utiliza como anécdota en su nuevo largometraje Miss bala la aprehensión de Laura Zúñiga Huizar (Nuestra Belleza Sinaloa) con siete narcos de Juárez, ocurrida el 23 de diciembre de 2008, para hablar de la gente del bajo mundo del crimen organizado; no de los capos, “sino los que realizan el trabajo más sucio”: la violencia y el tráfico de armas.

Sin dormir y con un arduo trabajo, el cineasta se encuentra en plena postproducción de su reciente relato cinematográfico en Los Ángeles, California, para llevárselo a la edición 64 del Festival de Internacional de Cine en Cannes, a efectuarse del 11 al 22 de este mes, y proyectarlo en la sección Una cierta mirada.

No es la primera vez que Naranjo se presenta en el máximo encuentro cinematográfico de la Costa Azul francesa. En 2006 participó con la película Drama/mex en la Semana de la crítica.

Realizador también de Perro negro, Malachance y el corto R-100, incluido en Revolución (película que el año pasado se mostró de manera especial en Cannes), con entusiasmo dice por teléfono que esta vez decidió crear un filme “sobre algo que me angustia: el fenómeno de la violencia y el crimen organizado que padece el país, pero voy más allá, a la falta de fraternidad o de organización de los mexicanos como pueblo”.

Miss bala fue financiada por Canana y se une Fox International Productions. También interviene el Instituto Mexicano de Cinematografía, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine. Además, Eficine apoya.

 

Soledad y miedo

 

La cinta, explica, es totalmente ficticia porque no narra la vida de Nuestra Belleza Sinaloa:

“Es de lo que siento al ver las noticias. La idea surgió de hacer algo sobre el miedo y la incertidumbre que poseemos al no saber si el policía está para ayudarnos o si el ladrón está listo para atacarnos; nunca vemos quiénes son los buenos y quiénes los malos.”

Recuerda que cuando él ve una camioneta negra con vidrios polarizados, no sabe si es un político que está mal usando el dinero en este tipo de carros de lujo; o si es un judicial que cuida “o te va a robar”, o algún criminal que está haciendo de las suyas.

Entonces, dice, en Miss bala se expresa “ese sentimiento de estar amenazado constantemente”.

Stephanie Sigman y Noe Hernández son postprotagonistas y los acompañan Irene Azuela, James Russo y José Yenque. 

Naranjo resalta que ha luchado por encontrar un punto de vista a partir del caso de la señorita belleza:

“No quería filmar una cinta como las que se han rodado, las cuales intentan dar un punto de vista macro y tratar de explicar todos esos laberintos de corrupción y poder, dinero y crimen. Lo que realicé es borrar todo lo macro, todas las grandes historias, las grandes conclusiones y ver de manera muy subjetiva cómo un humano, al que yo llamo normal, enfrenta al crimen cuando entra a su vida. Esta muchacha se vuelve un accesorio.

“Cuando vi el tema de la señorita me pareció un gran tópico la idea de que la belleza de la mujer, o de las artistas o cantantes, es un accesorio de lujo de los criminales, es algo que se puede comprar.”

Abunda:

“No me sé la historia de Laura, por lo que ningún dato de su vida sale en la película. Simplemente la metáfora de un personaje que se convierte en el llaverito de un criminal fue suficiente para crear toda la historia y poder meter todas las ideas que tenía sobre la falta de fraternidad entre mexicanos, de que no hay esta idea de sociedad y cómo estamos abandonándonos el uno al otro, no nos ayudamos y bueno, cada persona está por sí misma. Eso empobrece a la sociedad de tal manera que en la historia esta muchacha está más sola que la luna.”

El título de Miss bala es también porque aborda el tráfico de armas y la chica de alguna manera se encuentra inmiscuida en ello.

 

Filme ajeno a la “narcocultura” 

 

Dilucida que el gran reto ha sido explicar que Miss bala es un punto de vista artístico sobre el fenómeno de la violencia y el crimen organizado:

“No somos políticos, no creo que a nosotros nos convenga proponer soluciones. Es algo que me preocupa, que afecta mi vida y, por ende, tengo la necesidad de hablar de ello. Podría verse como oportunismo; pero creo que hablar de los problemas que me aquejan o afectan a los que quiero, no es oportunismo. Es algo que me ha dolido, yo no sé si está de moda el dolor de la gente, pero es algo de lo que quiero hablar, porque es mi vida.”

Tampoco que su largometraje sea “una cátedra”, y “eso distingue mi película de las otras, las cuales son didácticas; te dicen por qué, te explican”. Describe a Miss bala, así:

“Es un drama sobre una persona que experimenta el terror de una sociedad dividida, no está la policía y su familia no la puede proteger. La moraleja es que es una persona con ambición de superarse y se le hace fácil, a través de ser guapa, capitalizar su belleza. Me parece muy interesante hablar de las maneras en que se marca con la imagen, la alegría y la frescura de esas chicas de concurso.”

Desliga su largometraje de la llamada narcocultura:

“Me encantaría que una vez que se haya visto la película, no la ubiquen con ese movimiento. Aquí no hay de ninguna manera un disfrute, es casi una cinta de horror. Las historias de ese género normalmente las protagonizan seres imaginarios como Freddy Krueger y Michael Myers, pero nuestro villano no es imaginario, es el judicial que despidieron y se dedica ahora a ser criminal, son personas que conocemos. Para mí lo más importante es razonar lo verdadero.

“Fuimos muy estrictos en no burlarnos de las chicas que se dedican a eso, hubiera sido lo más fácil; como también sería lo más fácil ponerle un cinturón de charro y botas y cadenas de oro a los criminales, pero no lo efectuamos.

“Esas mujeres se meten a esto sobre todo por necesidad, es poca su cultura y se creen la imagen de revista que les venden sobre que entrar en eso es glamour, cuando eso tiene tintes casi de trata de blancas.”

A decir suyo, tal vez los jefes mafiosos sí usen cadenas de oro, pero la historia que cuenta en Miss bala “no es sobre los jefes, sino de los que ayudan a un nivel básico en las operaciones criminales”.

En su filme no hay ninguna referencia a la droga: 

“Quise crear una especie de National Geographic de seguir a esta muchacha y a los criminales cuando se juntan, sobre todo en cómo hablan, cómo caminan, los carros que usan y cómo se comunican entre ellos. Hice una ardua investigación entrevistando a la gente de ese mundo.”

Es una película, afirma, “como fenomenología”, que “ve más los actos desde afuera, ver las acciones mientras son realizadas con total frialdad y de ninguna manera enjuiciar o justificar”.

–¿Cómo hacerle entender a la gente que el crimen organizado no es sólo narco y que son muchas cosas?

–Hemos tenido pocas opciones de gente que analiza la violencia y la narcocultura (en el cine), en literatura vamos mucho más avanzados. Lo que tenemos hasta ahora en la pantalla grande es muy pobre en el sentido de que son parodias, farsas, comedias o telenovelas. No todo es el narcotráfico, es toda una organización criminal, que tiene desde piratería hasta el control del petróleo, vende gasolina, domina las carreteras, y no se ha analizado así. Es una organización de trabajadores y es algo que tristemente retratamos.

Pensó la historia durante cuatro años. Escogió el tema y en ocho meses, Mauricio Katz y él, escribieron el guión que se rodó en Tijuana y Aguascalientes, en diciembre pasado.

Aunque interviene en la producción Fox International, asegura que trabajó como le gusta y está acostumbrado, “de manera independiente”. Miss bala ya fue vendida a Francia, con la distribuidora y exhibidora Ad Vitam.

–¿Qué espera que cause Miss bala en el exterior con el desprestigio que posee el país por el crimen organizado?

–Eso va a ser importantísimo. Ya no podemos tapar el sol con un dedo. Es evidente que hay una crisis en México, la gente está muy preocupada, hablar de ello es el primer paso para que se componga…

“La idea de no hablar de ello es ridícula, es de villanos. Me parece ridículo que alguien pueda pensar que no debamos de manifestar las cosas que pasan aquí. No hablar de algo es de miras bajas, de espíritus pequeños.”

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