"Perras", una aproximación al universo adolescente

viernes, 20 de mayo de 2011

MONTERREY, N.L., 20 de mayo (apro).- Con Perras, su director Guillermo Ríos no busca escándalo, pero está muy cerca de conseguirlo.
Nadie hasta ahora se había atrevido a denominar así, con un sustantivo tan directo, a las adolescentes que juegan a ser vampiresas y que parecen vivir en un mundo paralelo, desconocido por los adultos, como lo descubre la provocadora película de factura mexicana. Por ello, el realizador supone que los espectadores se morirán de risa o de terror.
El thriller, que se estrenó el pasado viernes 13 fuera del Distrito Federal, “ofrece una mirada a la ética, estética y erótica de las nenas que habitan en México”, dice el autor, que hace su debut cinematográfico, basado en su obra de teatro homónima que presentó en el 2007.
“Es una aproximación al universo adolescente de la manera más honesta posible, y el resultado es una reflexión universal. Creo que lo mejor es que la película la compartieran los papás y sus hijas, porque provoca discusión, y si algo nos falta en este país es hablar.
“Yo le veo a la cinta múltiples lecturas: van los jóvenes y se mueren de la risa, van los papás y se mueren del terror. De lo que, en todo caso, se trataría es que Perras tendiera un puente. Cuando era obra de teatro e iban adultos y chavos, era impresionante que los papás miraran a las niñas para preguntarles, ‘oye, ¿así es?’”, señala sobre su propuesta, en la que las protagonistas son adolescentes de entre 14 y 17 años de edad.
Ríos describe el filme como cine de adolescentes, pero carente de los elementos románticos y cómicos, propios de las narraciones dirigidas a ese sector del público.
Los personajes son complejos, más allá de “la adolescente sacándole la lengua a su mamá”, dice en entrevista telefónica el realizador oriundo del Distrito Federal.
Perras es un espectáculo voyerista, donde el espectador se entromete, como testigo privilegiado, en el relato de la jornada de diez chicas encerradas en un aula, mientras se delibera quién fue la responsable de propiciar un acontecimiento atroz que afecta a una de ellas.
A partir de ese momento de convivencia claustrofóbica se desprenden, en retrospectiva, las historias particulares de cada una de ellas, como una pequeña biografía que las explica y describe dentro de la historia.
Aunque entre todas abarcan un amplio espectro emocional, de santas a diablas, son las malditas las que dominan la escena.
Es como un anti Breakfast Club, de chavitas descubriéndose y revelando su verdadera personalidad motivadas por la presión del momento, hasta llegar a un desenlace repentino e insospechado.
“Se sabe quién fue hasta el último minuto de la película y hasta ahora 99.9% de la gente queda muy sorprendida cuando conoce el final”, dice Ríos, basándose en la experiencia que tuvo al mantener la cinta 10 semanas en cartelera en salas del Distrito Federal, antes de hacerla circular en provincia.
El cineasta de 54 años rechaza que Perras sea un producto oportunista debido al desenfreno actual que vive la juventud, pues, según afirma, el descontrol al que se puede aludir en este tiempo es el mismo que había cuando fue presentada la Naranja mecánica, de Stanley Kubrick, a principios de los 70, o Rebelde sin causa, en los 50.
“Eso siempre ha estado ahí. Lo que aporta Perras es que, alejándose de los esquemas convencionales de narración del cine adolescente, se aproxima a la condición humana desde un punto de vista ético. Lo que le pasa a estas niñas es complejísimo y no nos quedamos en la visión complaciente de la adolescente sacándole la lengua a su mamá”, insiste.
El realizador ejemplifica con el caso de Sofía, la mala de la historia, que enfrenta una paradoja terrible, “pues en el momento que abre su corazón, le parten la madre”.
La clasificación es B-15 (acceso a partir de los 15 años) y ha escandalizado a algunos sectores de la audiencia, aunque no ofrece ningún desnudo.
“No hay ni una sola escena de desnudo, ni una sola escena de violencia explícita; en una sociedad como la nuestra, que ve en la tele 40 descabezados al día, si escandaliza es por algo, y creo que ocurre porque está tocando fibras muy sensibles, se dirige a la clave de lo que no está sucediendo”, dice.
Un momento particularmente erótico en la historia es aportado por la actriz Claudia Zepeda, una chiquilla que ofrece una actuación que, de acuerdo con el director, se compara con la de Jodie Foster en Taxi Driver.
Cuando se desarrolló la producción, seis de las actrices eran menores de edad, por lo que sus padres fueron notificados de los contenidos, y se les permitió que estuvieran presentes en el escenario durante las grabaciones.
El director explica que como eran temas delicados actuados por niñas menores de edad; era imprescindible involucrar a los tutores, quienes estuvieron de acuerdo en la grabación.
Y aunque no hay desnudos, sí es utiliza un lenguaje “grueso”, propio del léxico adolescente de la actualidad.
Ríos recuerda que en el origen de esta producción, Tita Sánchez, especializada en comerciales, vio la obra de teatro y se entusiasmó con ella, proponiéndole producirla. Acordaron llevarla a la pantalla grande y consiguieron materializarla a través de una producción de 18 millones de pesos, modesta para los estándares nacionales.
Para los dos fue un debut cinematográfico cargado de adrenalina, dice el cineasta, quien cuenta, entre sus créditos de escritor la telenovela de TV Azteca “Mientras Haya Vida”, protagonizada por Saúl Lizaso.
Guillermo considera que las chicas que vayan al cine encontrarán que cuando se encuentren en la situación de sus coetáneas que verán en pantalla, “tendrán un minuto más para pensarlo”.
El dramaturgo, autor de la pieza teatral “El día que México ganó el Mundial”, apuesta a que la producción divierta y mueva a la reflexión con una propuesta que da identidad al país.
“Para bien o para mal la película habla de nosotros, que estamos perdiendo cada vez más espacios y donde podemos rescatarnos un poco es en el cine, y lo que yo hago es una película para que la gente se emocione, que creo que lo he conseguido”, afirma.
En la página oficial (perraslapelicula.com) se ofrece una descripción de las chicas que participan en el drama. Entre ellas están los siguientes personajes: La Gorda, La Rara, La Zorra, La Amiga, La Ciega, La Valemadres, La Matada, la Manchada, La Mustia y La Noña.
La “más perra” es Galilea Montijo, que hace una aparición especial.
El elenco está integrado por las actrices Claudia Zepeda, Karla de la Hoya, Scarlett Dergall, Steph Bumelcrownd, Andrea Pedrero, Eva Luna Marenco, Natalia Zurita, Denis Montes, Kariam Castro y Alenka Ríos.
La fotografía es de Juan Bernardo Sánchez; música original de Daniel Hidalgo Valdez, Tomás Barreiro Guijosa y Pablo Chemor Nieto; edición, Elise Du-Rant, Ríos, Tita y Juan Bernardo; diseño de producción, Higinio Cabiedes; y vestuario de Mónica Neumaier.
Fue producida por Fidecine, Pelearán Diez Rounds Films, Global, y Editorial Jus; filmada con cámara RED y terminada en 35 milímetros.

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