El Infierno, la ganadora en los Arieles

domingo, 8 de mayo de 2011

MÉXICO, D. F., 8 de mayo (apro).- El largometraje El infierno obtuvo nueve Arieles, de los cuales destacan mejor película, mejor director, mejor actor (Damián Alcázar) y mejor coactuación masculina (Joaquín Cosío).

         Su realizador, Luis Estrada, manifestó que el haber sido reconocido por sus colegas “es un orgullo” y cree que el 2010 fue un año muy afortunado para el cine mexicano. Destacó que El infierno fue muy popular, “encontró un acercamiento con el espectador y la recomendó mucho”.

Y respecto al tema de la cinta alzó la voz:

“La película desafortunadamente es una situación que vemos muchos con mayor preocupación. Y como lo único que sé hacer es cine, es mi manera de manifestar mi descontento e inconformidad por lo que este país vive y por la forma en que se están manejando las cosas.”

         Los otros Arieles otorgados a dicho filme son mejor edición (Mariana Rodríguez), mejor sonido (Miguel Hernández, Pablo Lach, Miguel Molina y Santiago Núñez), mejor diseño de arte (Salvador Parra y María José Pizarro), mejor maquillaje (Roberto Ortiz) y mejores efectos especiales (Alejandro Vázquez).

         La 53 entrega del Ariel --organizada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), la cual es presidida por Carlos Carrera-- fue dominada por el “ya basta” a la ola de violencia que azota a la nación y varios de los ganadores manifestaron su apoyo a la Marcha por la Paz encabezada por el poeta Javier Sicilia.

         También hubo un llamado de alerta por la posible desaparición de  la AMACC. Carrera, realizador de La mujer de Benjamín, Un embrujo, El crimen del padre Amaro y Back yard, incitó a la comunidad cinematográfica a apoyar a la Academia porque  “el torbellino es de tal magnitud” que puede desaparecer:

         “No es considerada importante y la participación de los realizadores sigue siendo escasa, no ha podido ser independiente en sus recursos (la apoya la UNAM y el Conaculta), por ello la existencia de esta instancia está en riesgo y para que sea viable debe ser recuperada por la sociedad del cine.”

La Academia se creó hacia 1946, pero dejó de trabajar en 1972, no obstante en 1998 volvió a refundarse.

         Carrera recordó que los objetivos de la AMACC son promover la difusión, la investigación, el desarrollo y la defensa de las artes y ciencias cinematográficas, “pero no se han logrado cabalmente”.

         Las otras estatuillas entregadas fueron: Mejor ópera prima para Año bisiesto, de Michael Rowe, y también recayó en su protagonista Mónica del Carmen por mejor actriz.

         Biutiful, de Alejandro González Iñárritu, consiguió mejor fotografía (Rodrigo Prieto); mejor guión original fue para Augusto Mendoza y Diego Luna por Abel, cinta dirigida por el mismo Luna, y además destacó en mejor actuación revelación (Christopher Ruiz-Esparza).  Hidalgo, la historia jamás contada alcanzó mejor música original (Alejandro Giacomán). La estatuilla por mejor vestuario la adquirió El atentado, de Felipe Cazals, (Gilda Navarro y Adolfo Ramírez).

            Las buenas hierbas, de María Novaro, conquistó el de mejor coactuación femenina (Ofelia Medina) y mejores efectos visuales.

         La presea a mejor documental la absorbió La historia en la mirada, de José Ramón Mikelajáuregui.

         El último canto del pájaro Cú, de Alonso Ruiz Palacios, conquistó mejor corto de ficción, mejor corto documental lo obtuvo Río Lerma, de Esteban Arrangoiz, y mejor corto de animación lo logró Luna, de Raúl y Rafael Cárdenas.

         Dos obras fueron premiadas como mejor película iberoamericana: José Martí: el ojo del canario, de Fernando Pérez (Cuba), y También la lluvia, de Iciar Bollaín (España).

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