Dos años sin Michael Jackson

miércoles, 22 de junio de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- A dos años de su muerte, Michael Jackson (1958-2009) sigue creciendo como ídolo dancístico. Bailarín de excepción, fue sin dudarlo el autor del videoclip con argumento en el que la danza es el eje fundamental. Sin una formación dancística académica, Jackson se hizo bajo la tutela de su propia intuición y de la disciplina que le impuso su padre cuando era parte de los Jacksons Five. Ágil, preciso, con un sentido del ritmo extraordinario. Incluso su manera de bailar podría entrar dentro de la clasificación del jazz, por integrar dentro de su ejecución todos los elementos que caracterizan ese tipo de danza, tal como el aislamiento de diferentes partes del cuerpo, el ataque rítmico y el contratiempo marcados sistemáticamente. Fue el afroamericano Charles Cholly Atkins quien determinó la forma de bailar de Jackson y su familia. Este artista diseñó las rutinas de movimiento de grupos como The Tempetations, The Supremes, Smokey Robinson & The Miracles, entre otros. Los movimientos fueron definidos por el propio Atkins como: “un pasito adelante, un pasito atrás, daban la vuelta, movían los brazos y regresaban a lo mismo”. Se trataba de montajes corporales organizados por posiciones. La entrada definitiva al mundo de la coreografía la hizo Jackson a través de Michael Peters, un maestro de danza contemporánea con maestría en danza moderna. Con Peters, Michael pasó de las rutinas al estilo Motown a un trabajo coreográfico más complejo, algo que el artista no abandonó nunca más. Al mismo tiempo, la principal habilidad de Peters era lograr que las estrellas de rock parecieran bailarines entrenados en el rigor de las técnicas académicas. Incluso se sabe que durante la realización de Beat it --Peters baila como el hampón vestido todo de blanco-- y Thriller, Jackson inicia su carrera como coreógrafo. Inventa pasos y logra darle cadencias desconocidas a su propio cuerpo y al cuerpo de baile que lo acompaña. El mejor ejemplo del desarrollo coreográfico que alcanzó se aprecia en el corto Ghosts (1993), concebido al alimón con Stephen King, con el cual deslumbró en el Festival de Cannes y obtuvo reconocimientos de la crítica. Esto se confirma en el documental This is it, obra póstuma que se hizo a partir de los ensayos que llevó a cabo el artista para la que sería su gran temporada en Inglaterra. Su gira final This is it, por iniciarse en la semana que murió, lo exhibe audicionando a miles de bailarines. Sus coreógrafos lo asesoraban pero él era quien realmente decidía si podían o no dar lo que él necesitaba, Diseñó el concepto, contrató a un mago especializado en efectos especiales y creó una serie de coreografías sensacionales, videos, dramatizaciones. Lo suyo no era dar recitales, sino generar todo un concepto del espectáculo. Ahora su video Thriller se considera de culto y miles de bailarines y aficionados a la danza se han aprendido meticulosamente los pasos y rutinas de danza que aparecen en el video. En México es tal el arraigo por la danza de Jackson, que escuelas enteras suelen bailar esta coreografía en horas de recreo o para sus graduaciones.

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