"8 minutos antes de morir": universos paralelos y la idea de un mundo mejor

jueves, 7 de julio de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- La cinta protagonizada por Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan y Vera Farmiga y dirigida por Duncan Jones, 8 minutos antes de morir (Source Code, EU-2011), es una  extraña mezcla  entre cuento de hadas, thriller e historia de ciencia ficción, en donde un capitán del ejército estadunidense se encuentra en una extraña misión: deberá explorar los últimos ocho minutos de vida de un sujeto llamado Sean, quien murió en un atentado terrorista a bordo de un ferrocarril, con el propósito de encontrar al responsable. Y es que, a grandes rasgos, al momento de morir, es posible recuperar del cerebro los últimos ocho minutos de memoria. Esa información (que se denomina Source Code, como se llama la cinta en inglés) se introduce en una computadora donde se crea… digamos una especie de universo paralelo. En donde, bajo ciertas circunstancias, se puede introducir la mente de otro ser humano, algo así como The Matrix. Así pues, el capitán Colter Stevens (Gyllenhaal) está en una misión que ni él mismo entiende exactamente puesto que sus superiores, una oficial llamada Goodwing (Farmiga) y el Dr. Rutledge (Jeffrey Wrigth) le ocultan información. Todo lo que sabe es que está en una especie de cápsula desde donde es transportado al cuerpo de Sean. Al abrir los ojos, se encuentra frente a una bella mujer (Monaghan) que no es su novia pero parece tener buena química con él. Y claro, también sabe que debe buscar a la persona que puso la bomba para evitar que realice más atentados. Poco a poco, los deseos egoístas de Sean comienzan a chocar con la misión, como por ejemplo, ¿por qué no salvar a los pasajeros del tren?, o bien la necesidad de Sean de hablar con su padre. Por supuesto, ninguna de las dos cosas le están permitidas. Entonces, vemos a Sean experimentar la muerte una y otra vez hasta que su investigación comienza a avanzar, pero no sólo en su misión, también irá descubriendo secretos relacionados con su vida personal. La tensión crece poco a poco, junto con la desesperación. Desgraciadamente todo esto se desinfla para el final, en donde no sólo encontramos incongruencias con los argumentos teóricos de la trama, sino también hallamos demasiada cursilería. De una trama que podía haber sido sublime, nos quedamos con una buena cinta de entretenimiento.

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