Centro de experimentación teatral

jueves, 7 de julio de 2011
MÉXICO D.F. (apro).- Hace 39 años Abraham Oceranski prácticamente se apoderó de lo que fuera bodega del Auditorio Nacional para crear el teatro El Galeón, espacio emblemático del teatro nacional ubicado en lo que actualmente se conoce como Centro Cultural del Bosque (CCB). Por aquella época, José Solé asumió la dirección del Departamento de Teatro de Bellas Artes, acompañado por Luis Gimeno al frente de la Compañía Nacional de Teatro. Fue precisamente el maestro Solé quien vio la necesidad de crear un lugar para la experimentación teatral en el espacio que había construido Oceranski. Fue así como surgió el Centro de Experimentación Teatral (CET). Solé llamó a Luis Torner y a César Pérez para que dirigieran este naciente centro de experimentación, sin embargo, su momento más importante lo vivió con Luis de Tavira al frente de un proyecto que, entre otras cosas, fundaría una compañía con un elenco estable y un repertorio. A partir de ese momento el CET desarrolló un tipo de teatro diferente, hecho con gran compromiso, con aciertos y desaciertos, pero que sin duda  marcó y transformó en forma definitiva el quehacer teatral mexicano, con un nuevo impulso surgido de un movimiento de vanguardia. El 17 de octubre de 1985 el CET, dirigido por Luis de Tavira, inició su actividad con un elenco en el que participó un grupo de jóvenes actores, mayoritariamente de extracción universitaria: Julieta Egurrola, Luis Rábago, Rafael Pimentel, Juan Carlos Colombo, José Luis Martínez, Rosario Luna, Lucero Trejo, Arturo Ríos, Marta Navarro, Brígida Alexander, Gerardo Martínez, Damián Alcázar y Miguel Solórzano. Un repertorio plural, con muy diversas direcciones escénicas, pero con una misma metodología definida por De Tavira, fue la principal característica del CET, donde se generaron montajes tan emblemáticos como De película, de Blanca Peña; Grande y pequeño, de Botho Strauss; María Santísima, de Armando Peña; Nadie sabe nada, de Vicente Leñero, El balcón, de Jean Genet, y Las máquinas de coser, de Estela Leñero, entre otras. En una noche de remembranzas, anécdotas, emotividad y rescate de la memoria, una parte importante de aquel elenco -ahora destacadas figuras del teatro mexicano- recordó su paso por el CET, con motivo del 49 aniversario del CCB. El abrazo y el reconocimiento como hermanos del mismo oficio fue la primera reacción de este grupo de histriones, todos miembros de un elenco excepcional. Rafael Pimentel, Julieta Egurrola, Damián Alcázar, Juan Carlos Colombo, Enrique Singer, Arturo Ríos, Lucero Trejo, José Luis Martínez, Luis Rábago, Marta Aura, Georgina Tábora y Marta Navarro, compartieron sus memorias con el público que se dio cita en la sala del CCB. La experiencia de haber sido dirigidos por personajes tan talentosos como Ludwick Margulles, Julio Castillo, Georges Lavaudant y el propio De Tavira, sin duda marcó el destino de este grupo que conformó el elenco estable del CET. Pero más allá de las anécdotas y los recuerdos personales, todos coincidieron en la  necesidad de revalorar la importancia del CET para el teatro mexicano, ya que la memoria de este trabajo se ha ido perdiendo y ninguna institución, incluido el Centro de Investigación Teatral “Rodolfo Usigli” del INBA, que se ha encargado de investigar y sistematizar toda información disponible en torno a la labor del CET. “No sólo en el CET que participamos nosotros, también está un poco perdido cómo se formó, la importancia del surgimiento del teatro El Galeón. El CET está en nuestro curriculum, en nuestra mente, en nuestro corazón, mucha gente que vio las obras marcó para ellos un antes y un después en su vida. Por eso es necesario rescatar la memoria del CET.” Esta es la tarea que Julieta Egurrola dejó pendiente a las autoridades, con la esperanza de que en el 50 aniversario del CCB pueda haber algún avance.

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