En red el patrimonio histórico sumergido

jueves, 11 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- En la costa de la Isla Cozumel, Quintana Roo, sumergido a 12 metros de profundidad, se encuentra el buque Laguna de Mandinga, hundido intencionalmente por miembros de la Armada el 1 de junio de 2006, en el marco de una celebración del Día de la Marina, con el fin de crear un arrecife artificial en su entorno. Este barco patrulló durante varios años las costas del Caribe y ahora forma parte del patrimonio cultural sumergido que comprende más de 300 sitios arqueológicos en aguas del territorio nacional, custodiados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que cuenta con una Subdirección de Arqueología Subacuática. En esta dependencia hay investigadores en las áreas de de arqueología, historia, biología, arquitectura, ingeniería, fotografía y personal administrativo, cuya labor es detectar evidencia del pasado que permita ubicar sitios patrimoniales sumergidos, buena parte de ellos son embarcaciones de la época colonial que sufrieron naufragios, mientras pretendían transportar oro y otros recursos naturales de América a Europa. El buque Laguna de Mandinga es sin embargo un caso distinto. Se trata de una embarcación moderna, hecha de metal y hundida intencionalmente con el propósito de contribuir al rescate del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, destrozado en 2005 por el huracán Wilma. Antes de ser sumergido, explica el INAH en un comunicado, se hicieron trabajos de remoción, limpieza y saneado de la zona. Se retiraron asbestos, hidrocarburos, productos PVC y otros elementos nocivos. El buque se preparó, sellando sus espacios peligrosos, como el cuarto de máquinas. Y detalla cómo se da la regeneración del ambiente: “Como en todos los naufragios, la estructura del Laguna de Mandinga alberga numerosas especies marinas y los restos son colonizados poco a poco para formar un arrecife artificial. En visitas recientes se ha observado la presencia de algas y esponjas multicolores, camarones, cangrejo araña, damiselas, peces lora, roncos y cromo azul, así como una especie exótica invasora que es el pez león.” El INAH ha realizado ahora un documental con su equipo de buzos-investigadores, que permite al público en general recorrer virtualmente en pantalla de 360º el sitio donde se encuentra hundido el buque, accediendo desde la página web del propio INAH (www.inah.gob.mx). Además de estas imágenes de paneo en escenarios distintos, el sitio ofrece información tanto sobre el buque, como acerca de las labores de investigación y conservación del patrimonio sumergido, que realiza el equipo de la Subdirección de Arqueología Subacuática. El paseo virtual por el buque de 26 metros de eslora (largo), 4.5 de manga (ancho) y 4 de puntal (altura), se complementa con recursos multimedia como un documental, una infografía y una galería de 44 fotografías. En la información que se ofrece a los cibernautas en el recorrido virtual, se explica que el INAH se interesó en investigar esta embarcación, aunque es de manufactura reciente, porque le resulta una especie de laboratorio en el cual “muestra los procesos de transformación de los restos arqueológicos. Su estudio sirve para caracterizar uno de los tipos de embarcaciones que han circulado por esa región, su arquitectura naval, la industria de la que son resultado y los usos que tuvo”. El INAH hizo el registro del buque, mediante un proyecto a cargo de las arqueólogas Helena Barba Mainecke, Belynda Díaz Fuentes y Lisseth Pedroza Fuentes; la ingeniera bioquímica Flor de María Curiel Escárzaga y el técnico en buceo Jesús Castro Dzib. “El Laguna de Mandinga representa un segmento de nuestra historia marítima; está ligado a la vida de muchos hombres que navegaron con la mejor tecnología disponible entonces y que velaron por la seguridad de muchas personas.”

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