"Bosques"

jueves, 18 de agosto de 2011
MÉXICO D.F. (apro).- La dupla del autor franco-canadiense-libanés Wajdi Mouawad y el director mexicano Hugo Arrevillaga nos vuelve a sorprender gratamente, en esta ocasión con la puesta en escena de Bosques, parte de la tetralogía La sangre de las promesas, cuya primera y segunda parte, Litoral e Incendios, fueron escenificadas con gran éxito en 2006 y 2009, respectivamente, también bajo la dirección de Arrevillaga. Se trata de un texto inteligente, que requiere de un espectador atento que pueda seguir detalle a detalle las acciones de lo que el director define como una historia que atraviesa un siglo de promesas incumplidas, traicionadas, pero también de esperanzas. Al igual que Incendios, Bosques es una obra en la que predomina la palabra, por momentos abrumadora en cantidad, sucesos y personajes que Arrevillaga sabe resolver con una dirección que imprime dinamismo escénico a un texto que por momentos es denso, lento en acción dramática. La acciones transitan desde 1870, en el marco de la guerra Fraco-Prusiana, pasando por la Primera y Segunda guerras mundiales, hasta llegar a 2006 con la matanza de mujeres en la Escuela Politécnica de Montreal (Québec), con una serie de flasback y flashforward que paulatinamente van develando los misterios de una historia compleja y entrañable. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿De dónde provengo?, son algunas de la preguntas implícitas en esta historia marcada por el pasado de sus protagonistas y que son respondidas a través de Lobo, una joven de 18 años, receptáculo de toda la rabia y el dolor de sus ancestros, quien junto con un paleontólogo emprende un viaje por distintas épocas y lugares para conocer la verdad de su historia familiar y encontrar su identidad. “Es --comenta Arrevillaga-- la epopeya de una joven que busca la historia de su madre, y por consecuencia la suya, que cree estar ligada a sus ancestros por la sangre, sin saber que en realidad está ligada por promesas hechas entre otros, incumplidas, traicionadas, promesas olvidadas, recuperadas y heredadas.” De esta forma Wajdi Mouawad vuelve a refrendar su calidad de trágico contemporáneo que, a diferencia de los clásicos griegos, pone el destino en manos de los hombres y no de los dioses, siempre dejando abierta una rendija por la que se puede colar la esperanza de una humanidad mejor. Mención especial merece el aparato escenográfico diseñado por Atenea Chávez, una especie de pequeño coliseo, con una serie de pasadizos por los que los personajes transitan del presente al pasado y viceversa, y desde donde los espectadores son testigos de historias ocultas que, como en cualquier familia, permanecen irresueltas pero que resurgen cuando alguno de sus miembros tiene la imperiosa necesidad de encontrase a sí mismo. Después de su exitosa temporada de jueves a domingos, siempre con funciones llenas, Bosques continuará presentándose en el Teatro Benito Juárez, ahora los martes a las 19:00 horas. Asimismo Incendios iniciará una nueva temporada en el Foro Shakespeare, durante ocho semanas, con funciones los viernes a las 20:30, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.