"Medianoche en París": Cuando no se es ni de aquí ni de allá

jueves, 25 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Medianoche en París (Midnight in Paris, España-EU, 2011) no es la más brillante de las obras de Woody Allen, pero sí una de las más bonitas, y definitivamente la más taquillera. Gil (Owen Wilson) e Inez (Rachel McAdams) son una pareja dispareja que anda de vacaciones por París, gracias al padre de Inez, John (Kurt Fuller), quien se encuentra haciendo negocios por allá. Gil es un escritor hollywoodense con ganas de convertirse en un autor serio (trabaja en su primera novela) y con una visión extraordinariamente romántica de París, específicamente el París de los años veinte. Inez no comparte el entusiasmo de su marido por la Ciudad Luz, ella sólo quiere irse a vivir a la playa de Malibú, California, mientras que Gil fantasea con quedarse a vivir en París. Las cosas se complican cuando la pareja se encuentra a otra pareja: Paul (Michael Sheen) y Carol (Nina Arianda). Paul es un viejo conocido de Inez, un académico pedante quien cree saberlo todo. Inez comienza a organizar todas las actividades de la pareja en torno a Paul y Carol, lo cual incomoda sobremanera a Gil, quien una noche decide caminar a solas por la ciudad... De pronto, a medianoche, un coche antiguo pasa por la calle y recoge a Gil quien, asombrado, sube casi de inmediato con unos desconocidos que visten a la usanza de los veinte. Resulta que Gil ha sido transportado al París de sus sueños, donde conoce a Salvador Dalí, Ernest Hemingway, Gertrude Stein, Pablo Picasso, TS Elliot, Scott Fitzgerald y a Luis Buñuel, entre otros. Divertida y hermosa, no sólo por la escenografía citadina y los vestuarios de época, sino también por los encuentros inesperados de Gil y el esbozo de maravillosos personajes, la cinta despliega el gran trabajo de Owen como una especie de alter ego “woodyallenesco”, pero también el de Marion Cotillard, quien interpreta a Adriana como una hermosa groupie del arte que vive enamorada de todo corazón sensible, y también el París de la Belle Epoque de final del siglo XIX, donde aparecen las figuras de Tolousse Lautrec, Gaughin y Degas. Si hay algo que criticarle a esta cinta es que el cierre de la historia no tiene la fuerza esperada; las historias secundarias quedan de alguna manera inconclusas, pero las respuestas centrales al dilema de Gil quedan perfectamente claras. Si usted siente que vive en el lugar y tiempo equivocados, Medianoche en París es la cinta ideal para sublimar sus preocupaciones.

Comentarios