Otorgan a Fernando Vallejo el Premio FIL de Literatura 2011

lunes, 29 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Por ser “una de las voces más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura en español”, el escritor nacido en Colombia y nacionalizado mexicano en 2008, Fernando Vallejo, se hizo acreedor al Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en su edición 2011. El galardón será entregado a Vallejo en esta ciudad el próximo 26 de noviembre, en el marco de la inauguración de la Feria Internacional del Libro (FIL). Según información de la FIL, el jurado también destacó del autor de La virgen de los sicarios que “su escritura gira en torno a un único tema, Colombia, pero en realidad es una excursión abigarrada y comprometida por los conflictos del ser humano, desde la denuncia al desencanto, pasando por una difícil ternura que a veces es entendida también como agresión o disconformidad”. Nacido en la ciudad de Medellín en 1942, Vallejo expresó vía telefónica su agradecimiento por este reconocimiento otorgado por la asociación civil del Premio de Literatura Latinoamericano y del Caribe Juan Rulfo: “Estoy muy agradecido. Nunca he esperado que me den premios. Creo que me quedan muy grandes. Ya lo utilizaré para una obra noble”, ofreció. El también autor de Años de indulgencia, El fuego secreto, Los caminos de Roma y la biografía del poeta antioqueño Joaquín Barba Jacob, llamada El mensajero, entre otros, destacó que la literatura es un oficio: “No sabía cómo hacerlo. Aunque había estudiado filosofía y letras y me había dedicado a estudiar gramática, ni la gramática enseña a escribir ni tampoco los profesores de filosofía y letras. Hay un oficio de escribir, de saber hacer las frases, que suenen bien. Eso es muy complicado, pero eso no se enseña en ningún lado”, acotó. A partir de entonces, agregó, su escritura le ha dado para criticar a curas, políticos y científicos, así como a quitarse las vendas que le imponían la religión católica, los políticos y la indiferencia de la humanidad ante los desafíos actuales del planeta: “Algún día se me quitó la venda moral que me habían puesto desde que nací. Me la puso mi país, Colombia, y mi religión, en la que me bautizaron: la cristiana, la católica, que me impedía ver con claridad que mis prójimos eran los animales, no sólo era el hombre, y que me impedía sentir su sufrimiento. Esto hizo que mis problemas personales pasaran a segundo orden y esta claridad, quiero decirles, me amargó profundamente la vida. Si yo pensaba que podía ser feliz, esa ilusión se desplomó.” Consideraba, agregó, que su gran enemigo era la sociedad que había sido educada como él y le declaró la guerra a la religión. Entonces la prensa le preguntó si tenía otros enemigos: “Todos los políticos, del presidente pa’ abajo. Los de aquí, los de España, los de Colombia, los de Italia, los de Francia, los de Estados Unidos (...). Los que se apoderan del micrófono y del alma de sus países y que no dejan hablar por cuatro años o por seis”. Y habló también del tema del narcotráfico. Dijo que México está por el camino que recorrió Colombia hace 20 años, mientras que Colombia recorre el de la corrupción que se inició en México hace 50: “México ya se colombianizó y Colombia ya se mexicanizó”, sostuvo. El también ganador del Premio Rómulo Gallegos, por su novela El desbarrancadero, recibirá un premio de 150 mil dólares el próximo 26 de noviembre, al abrirse la 25 edición de la FIL.