México lejos de ser una potencia cultural

lunes, 12 de septiembre de 2011
Carente de metas y referencias cualitativas que permitan ubicar la veracidad y pertinencia de las cifras mencionadas, el Quinto Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón, en el rubro correspondiente a la administración de las artes visuales durante 2010, es una confusa y opaca enumeración de cifras. Ubicada como “Cultura, arte, recreación y deporte” en el inciso 3.8 del eje “Igualdad de oportunidades”, la información sobre la gestión del subsector cultural, bajo la responsabilidad de Consuelo Sáizar al frente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) descubre, como primer punto, la necesidad de redefinir el sentido que debe tener el uso, protección, mecenazgo y promoción del patrimonio artístico. Convertido en el ámbito global en un producto no sólo relacionado con la educación y el entretenimiento, sino también con la construcción de ciudadanía –identidad, convivialidad–, desarrollo económico –mercado, turismo– y estrategia geopolítica –marca-país–, el arte y su gestión deberían vincularse con el eje 2 “Economía competitiva y generadora de empleos” y el eje 5 “Democracia efectiva y política exterior responsable”. Diseñada con base en una política limitada, que centra su atención en el gasto y no en la calidad de los servicios, la administración de Sáizar con Teresa Vicencio al frente del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), basa su desempeño en elevadas y arbitrarias erogaciones: 714 millones para infraestructura museística, 100 millones para adquisición de obra de arte (Proceso 1817), 321.5 millones para estímulos a la creación. Esta última, una de las peores políticas de Sáizar, ya que el aumento de casi 50% que ha promovido desde su ingreso a Conaculta, además de fomentar la sobreproducción artística por la falta de programas de difusión y circulación, es también una carga financiera exponencial para el subsector. Y por último, la falta de posicionamiento nacional e internacional del arte y los museos mexicanos. Visitados en su totalidad, durante un año, por 3.2 millones de personas –el 2.84% de la población–, los museos del INBA no son competitivos ni en México ni en el mundo. Con base en el ranking publicado en The Art Newspaper (no. 223), correspondiente a abril de este año, en 2010 el Museo de Louvre en París recibió 8 millones 500 mil visitantes, la Tate Modern de Londres 5 millones 61 mil, la Galería Nacional de Washington 4 millones 775 mil, el Museo de Arte Moderno de Nueva York 3 millones 131 mil, y el Reina Sofía de Madrid 2 millones 313 mil. En México, entre todos los museos, sólo 3.2 millones. En cuanto a las muestras temporales, mientras en un mes, del 23 de febrero al 22 de marzo, el Museo Nacional de Tokio recibió a 292 mil 526 personas, el INBA informó como si fuera un gran logro que la exposición Cimientos, también en un mes –del 4 de julio al 8 de agosto–, había contado con la visita de 30 mil personas. Favorecido con un incremento presupuestal que casi se ha duplicado en el presente sexenio –de 6 mil 121 millones en 2006 a 11 mil 998 millones en 2011–, el subsector cultura no ha logrado hacer de México lo que afirma Sáizar en el título de su presentación del 1 de septiembre en la Secretaría de Educación Pública: una potencia cultural mundial.

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