Dona Silvio Zavala su acervo al INAH

jueves, 15 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Con 102 años de edad, el historiador, jurista, diplomático y académico Silvio Zavala (Yucatán, 7 de febrero de 1909), decidió donar la segunda parte de su archivo (ya había entregado al primera hace 16 años) de más de mil 200 documentos, a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH). Autor de una vasta obra en la cual pueden mencionarse Instituciones jurídicas en la conquista de América (1935), La encomienda indiana (1935), La Utopía de Tomás Moro en la Nueva España, Otros estudios (1937), Idearlo de Vasco de Quiroga (1941), Ensayos sobre la colonización española en América (1944), La filosofía política en la conquista de América (1947), y Síntesis de la historia del pueblo mexicano (1947), Zavala fue también fundador de la Revista de Historia de América (1938-1965). Además, fue director de la Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas e impulsor del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), institución que creó en su honor el Premio de Historia Colonial de América “Silvio Zavala” que se otorga bianualmente a aquellos trabajos que aporten al desarrollo de la historia colonial de América. Al recibir el acervo, que abarca de 1995 a 2007, Julieta Gil Elorduy, directora de la BNAH, destacó que el historiador participó también en la creación de otras instituciones como El Colegio Nacional, El Colegio de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (BNAH), del cual depende la BNAH. Según información del INAH, la directora enfatizó que el especialista, quien obtuvo el Premio Príncipe de Asturias 1993, “ha tenido una predilección por este instituto, con el que ha mantenido un contacto muy cercano, en particular cuando fue director del Museo Nacional de Historia ‘Castillo de Chapultepec’ de 1946 a 1954. Sumado a los 9 mil 228 documentos entregados por el historiador hace 16 años, su fondo en esta biblioteca suma ya más de 10 mil documentos, resultado de más de ochenta años de labor historiográfica de 1927 a 2007, en los cuales hay cartas, manuscritos, reconocimientos, fotografías: “Se incorporan --informa el INAH-- testimonios escritos y gráficos de sus primeros años de estudiante, como cuando cursó la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, o cuando viajó a España para trabajar en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, y donde se convivió con algunos de los grandes historiadores del siglo XX.” Se pueden ver sus credenciales de estudiante, diplomas que le entregó la República Española durante la primera etapa de su vida académica, fotografías al lado de personajes como el presidente de Francia Charles de Gaulle, el filósofo Leopoldo Zea o el pintor David Alfaro Siqueiros, o de momentos de su vida, como cuando ocupó la embajada de México en Francia. o la entrega del Premio Príncipe de Asturias. Hay también correspondencia con intelectuales nacionales y extranjeros, como Antonio Caso, Ernesto de la Torre Villar, Jaime Torres Bodet, Elías Trabulse, Daniel Cosío Villegas, Friedrich Katz y Octavio Paz. A través de estos documentos, a decir de Gil Elorduy, se pueden “reconstruir sus diversas facetas como estudiante, investigador, fundador de instituciones culturales y científicas, diplomático y autor de una producción historiográfica que registra más de 100 obras y cerca de 600 publicaciones, entre artículos y otras contribuciones”. Entre los documentos, dijo también Elorduy, se encuentran algunos alusivos a la figura de Francisco del Paso y Troncoso y los esfuerzos que se hicieron para que sus restos, que se encontraban en Florencia, Italia, fueran repatriados a México. En su libro Filosofía de la Conquista, expone Zavala sobre el concepto de igualdad que permitió la gestación de la lucha por la Independencia: “América contó así, bien pronto, con una tradición generosa que le permitió arrostrar las amenazas del orgullo, del prejuicio y de la codicia que arribaron también con los primeros colonos. “Por existir el antecedente de tales combates, prendió mejor en los espíritus de América, a su hora, el pensamiento ilustrado que proclamaba la igualdad entre los hombres y exigía nuevas y mejores garantías de libertad individual. “No parece vana la insistencia en estos precedentes, si hemos de corregir la equivocada idea de que debimos exclusivamente la Independencia y el Liberalismo a una imitación ingenua y casual de modelos extraños que, de pronto, deslumbraron a nuestros antepasados. “Hoy nos damos cuenta de que sus peticiones --a fines del siglo XVIII y principios del XIX-- se acomodaban a una antigua disposición de ánimo; a un anhelo perdurable de justicia y libertad que les hacía venerar, entre otras, la figura combativa de Las Casas.” Cabe decir, finalmente, que el acervo donado ha sido ordenado y clasificado por el propio Silvio Zavala.

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