Leñero y Agustín intercambian presea Bellas Artes

miércoles, 21 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Entrevistados en público esta noche por el escritor Ignacio Solares en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, sus colegas Vicente Leñero y José Agustín, tras recibir la Medalla de Bellas Artes por su trayectoria, intercambiaron en privado sus preseas de oro de 24 kilates. Así, el autor de Los albañiles se llevó a casa la del creador de De perfil, y viceversa, quienes evocaron su primer encuentro en los años sesenta en la revista femenina Claudia, invitados por Gustavo Sáinz, novelista de Gazapo. El actor Jesús Ochoa, en un intervalo de la entrevista con Solares, leyó espléndidamente dos fragmentos conmovedores de las obras citadas: Para Los albañiles escogió el monólogo de Jacinto –donde habla de su dolorosa llegada del campo a la ciudad luego de la trágica muerte de su hijo–, y para De perfil el del protagonista –donde describe al adolescente desconcertado de su propia adolescencia mientras se da un baño. El acto, que Teresa Vicencio, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), calificó de “memorable”, comenzó 20 minutos después de lo anunciado, a las 19:30 horas. No hubo manera de contabilizar al público, ya que el escenario improvisado se colocó en el primer descanso de la escalera principal, de manera que la gente rodeaba más allá de las columnas laterales de mármol, y los fotógrafos y reporteros ocupaban la mitad del otro descanso, dividiéndola. Sin embargo, el evento duró justo una hora, dejando la impresión de que debió durar media hora más, ante la intervención de los galardonados, que respondieron varias preguntas de Solares (luego de una presentación curricular): “¿Cómo fue su encuentro inicial? ¿Cómo contemplan hoy el proceso que ha tenido la literatura desde que ustedes comenzaron a escribir? ¿Qué consejo darían a los jóvenes que empiezan?” Agustín Ramírez (Acapulco, 1944), cuyas respuestas fueron muy breves, en la última, emocionado, se soltó: “Que lean a Vicente Leñero, una experiencia que para mí fue excitante y sensacional. Yo lo leía desde los 17, 18 años, y leerlo me dio la posibilidad de que la literatura era una actividad con puertas infinitas. Luego, ya conociéndolo, vi cómo él resolvía sus problemas de religiosidad de acuerdo a la época. “El ganó el Premio Biblioteca Breve de España, el premio más importante en lengua española, sin pedirle permiso a nadie. Por haberlo obtenido lo trataron mal aquí, era gente que estaba mal de la cabeza. “También observé con él las posibilidades técnicas de la literatura. Así que les digo a los jóvenes que quieren escribir que lean las obras de mi amigo Vicente Leñero.” Por su parte, Leñero Otero (Guadalajara, 1933) narró la anécdota de aquel día en que José Agustín llegó con un paquete de 20 ejemplares de De perfil a la revista Claudia (gracias a Leñero y Sáinz fue publicada por Joaquín Diez-Canedo en la serie El Volador de Joaquín Mortiz), y rasgándolo extrajo el primero y se lo dio, y ahí mismo se lo dedicó. Inmediatamente, del bolsillo trasero, Leñero sacó ese primer ejemplar y leyó la dedicatoria de un Agustín, ya que, como dijo Leñero, a él le tocó leer cada uno de los borradores de la novela. Y su respuesta a Solares sobre el consejo juvenil fue: “Les digo a los jóvenes que escriban. Nada más. Con esa sola palabra. Los que quieren escribir, que escriban.” Ignacio Solares, actual director de la Revista de la Universidad de México, a manera de justificación de su presencia ahí, contó que él también trabajó en la revista Claudia.

A lo largo del acto, Leñero elogió permanentemente la obra de Agustín, fundamentalmente De perfil, que inauguró la llamada Literatura de la Onda, por “su frescura, pero también por su rigor formal, lo que constituye una lección”.

También se refirió a que, contrariamente a lo que ocurre en general con la lucha de generaciones de los escritores jóvenes, la novela de Agustín lo asombró “por el amor que el personaje demuestra hacia sus padres”. Antes de darse un abrazo, los autores agradecieron la entrega de la medalla. Dijo Agustín: “Quiero agradecer la gratitud y la mención de Tere por los hechos de la perseverancia, y sí, tenemos ya un rato en esto. La literatura me ha proporcionado muchas experiencias, y algo de sabiduría.” Dijo Leñero: Cuando uno se va volviendo viejo va recibiendo los estímulos que no tuvo en la juventud. Para mí fue sorpresivo. Recibirlo con un entrañable amigo como José Agustín es disfrutarlo con él.” Debajo de la escalinata izquierda fue colocada una mesa que ocupó Agustín para firmar libros, mientras Leñero lo hizo de pie.

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