El Santo liberado

jueves, 8 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Todos queríamos ver al Santo rodeado de mujeres desnudas. Así que muchos dimos gracias a Dios cuando nos enteramos que Viviana García Besné (en su documental Pérdida) había encontrado una copia de la famosa versión alternativa de Santo en El tesoro de Drácula, en donde se decía que salían mujeres con los pechos al descubierto. La única referencia que se tenía eran algunos stills en blanco y negro con Aldo Monti (como Drácula) rodeado de vampiresas semiencueradas. Muchos decían que sólo era un truco publicitario y sólo existían esas imágenes. Pero todo parece indicar que se encontró suficiente para lanzar una nueva versión titulada El Vampiro y el sexo, lo cual parece una traducción chafa de película palomera hollywoodense. ¿Por qué no le dejaron el título anterior y sólo le pusieron la versión del director? En fin, pero el punto importante en esto es El Santo, bueno, corrijo, El Santo como propiedad intelectual, y en segundo término como emblema moral. Todo comienza con la resistencia de El hijo del Santo a la exhibición de la cinta, comentando que su padre se hubiera opuesto ya que no era la imagen que quería transmitir y cualquier cantidad de justificaciones morales; situación que tiene mucho sentido, pues fue el Santo quien poseía el derecho a decidir el camino de su personaje. Claro, se pueden hacer conjeturas acerca de si los desnudos fueron en contra de la voluntad de El Santo, pero finalmente no aparecieron y todos crecimos con su imagen como un ser moralmente intachable. Ahora bien, los tiempos cambian… Basta revisar el look y los valores de los superhéroes como Superman y Batman en sus inicios para ver en lo que se fueron convirtiendo. De acuerdo, no vimos desnudos pero hubo cambios. Por supuesto, el caso de El Santo no es el mismo, puesto que no es un cómic, sino un personaje de carne y hueso, pero tampoco podemos pretender que se rija por los valores del siglo pasado. No sé si el camino a la reinterpretación del Enmascarado de Plata sea la desnudez y posteriormente mucha más violencia, pero un cambio era necesario; no se puede pretender que un héroe sea estático porque, aunque contenga elementos universales, siempre marca el pulso de su tiempo, por lo que debe ser reinterpretado. Y no, no basta con que su hijo continúe con la leyenda, porque prácticamente es una extensión de ese modelo antiguo: El hijo del Santo no funciona como heredero de una leyenda si no es capaz de una reinterpretación. El vampiro y el sexo es la muestra de que El Santo necesita una refrescadita, y que si se desea tener viva a la leyenda y a la franquicia, nuevas versiones del Santo deben continuar (El Santos de Jis y Trino ayuda, pero no es suficiente). Claro, los derechos los tiene su hijo, pero a nadie le conviene tener a un personaje estático. Al menos en cuanto a control intelectual se refiere, El Santo debe ser liberado a toda costa. Ojalá El Vampiro y el Sexo, que se estará presentado en diversos festivales alrededor del mundo y, esperemos, muy pronto en corridas comerciales, sea sólo el principio.

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