París: Homenaje de Aberasturi a Borges

martes, 24 de enero de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Durante su exposición La subjetividad de la memoria, en la embajada de Argentina en París, el porteño Félix Aberasturi se quedó asombrado cuando vio a Maria Kodama, viuda del escritor Jorge Luis Borges, examinando cuidadosamente cada uno de sus cuadros. Tímidamente se acercó y le ofreció algo de tomar, ella le pidió un vaso con agua y pasó una hora y media observando los cuadros y leyendo los escritos, hechos por el propio Aberasturi, sobre cada una de las obras. Antes de irse le preguntó si él había escrito los textos, lo felicitó, dijo que eran de gran calidad y le preguntó si no le interesaban los universos de la obra de Borges. El halago dejó al pintor entre sorprendido y emocionado. Al tiempo, la embajada le solicitó una nueva exposición y abiertamente le sugirieron que la hiciera sobre Borges. “La propia María Kodama te lo ha propuesto de alguna manera. Es una gran oportunidad, vos sabés que ella es muy celosa de la obra.” Y así, desde principios de año, y auspiciada por Fundación Internacional Jorge Luis Borges, la sede diplomática en Francia y la Galería Argentina, la muestra pictórica de gran formato El Laberinto de los Espejos, recibe decenas de personas diariamente.   Antes, arquitecto   Félix Aberasturi (1965) decidió estudiar en su natal Buenos Aires la carrera de arquitectura. La terminó obteniendo el primer lugar de su generación y se especializó en la creación de ambientes interiores y particularmente en el Feng Shui. Reconocido por su talento, y haber realizado múltiples proyectos para reacondicionar departamentos, dejó hace diez años su país para empezar desde cero en Francia el reto de ser arquitecto, lo cual logró con cierto éxito; pero en medio de una crisis existencial se dio cuenta de que había sido víctima de sus prejuicios. “Pensaba que tener un título universitario era lo más importante para ser alguien y la verdad el título vale un corno”, dice a Proceso desde París, donde reside y se ha convertido en uno de los artistas latinos de mayor fuerza. “La arquitectura me encanta e hice departamentos muy lindos. Pero siempre pinté e incluso expuse y gané premios en Argentina. Ahora mi trabajo tiene que ver con viejas fotografías, que reconstruyo en un collage, mediante su digitalización para crear un trabajo más completo y que parezca un intervalo entre la realidad y la fantasía. Mi idea es cuestionar los recuerdos y el pasado. Es muy laborioso. Son múltiples diseños que posteriormente pinto al óleo y les agregó mi propia reinterpretación de lo que yo veo.” Las piezas van acompañadas de textos en lugar de tener sólo un título. En el caso de Borges, Aberasturi pretendió lograr que el espectador se sintiera parte de los múltiples universos que hay en los libros del escritor y al mismo tiempo se percibiera a sí mismo como un personaje más dentro del cuadro: “Que recorra los pasillos o se asome a la noche de las atmósferas que hice, no para ilustrar a Borges sino para mostrar mi relación con él y su laberintos y puntos ciegos. “De esta manera invoco a los aromas, a los sonidos, a la temperatura e intento que cada uno se haga su propia historia. Es como tener un carnet de viaje. La oportunidad de volverte testigo y parte de lo que sucede. Utilicé cuentos y poesías y logré treinta cuadros, alegorías. María Kodama vino a ver la exposición y quedó encantada.” Para el pintor todo lo que le ha venido sucediendo desde que se decidió a colgar el título es una suerte de milagro. Si le iba bastante bien como arquitecto ahora tiene una galería que lo representa. Ha vendido prácticamente toda la obra realizada en los últimos cinco años, tanto en pequeño como en gran formato. Tiene ya ofrecimientos para exhibiciones en otras ciudades francesas y países de Europa, aunque, su gran ilusión es que su propuesta se conozca en Buenos Aires. Por lo pronto dice: “Ahora soy un pintor que colgó su título de arquitecto y soy inmensamente feliz.”

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