La señal pública, al abismo

lunes, 9 de enero de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- TVUNAM terminó el 2011 con cuatro premios a sus producciones. Dentro del marasmo en que se encuentra la televisión pública en México, es un logro importante debido más a su resguardo dentro de la autonomía universitaria propiciadora de creatividad, que a una política de conjunto y nacional. De otro modo el canal de los universitarios tendría ya su frecuencia al aire y podríamos sintonizarla sin necesidad de suscribirse a una opción de paga, pues el 20 digital que le fue asignado es tan virtual como el 21 del Gobierno del D.F. En el otro extremo encontramos al Sistema de Radio y Televisión Mexiquense. El reciente cambio de orientación echa por la borda las ventajas adquiridas en años anteriores, la más destacada de las cuales fue el haber obtenido una frecuencia correspondiente al Valle de México, el Canal 34 con acceso sin costo en la metrópoli capitalina. Ello le otorgó visibilidad y audiencia, misma que se ampliaría con programas de análisis, entrevista y opinión a cargo de conductores sin espacio en otros medios. El cambio anunciado habla de una involución hacia lo aldeano y gubernamental. La escasa visión del gobernador Ávila respecto de los alcances de una televisión verdaderamente pública están presentes en sus instrucciones para modificar de tajo los programas e incluir sólo jóvenes bellos frente a pantalla y temas locales e intrascendentes. Por su parte Canal 22 y Canal 11 tampoco salen bien librados del fin de sexenio. La partida de Jorge Volpi dejó sin un timón confiable al 22, no hay proyectos novedosos, se compra mucha serie extranjera, las repeticiones aumentan, se desdibujó el defensor del televidente, aumentaron los anuncios que cortan la continuidad de series y con el inicio de las pre-campañas, tanto el IFE como los partidos han tomado posiciones en la pantalla del 22 con duplicaciones hasta la náusea. El deterioro de Canal 11 se inició hace cinco años. La dirección de Fernando Sariñana trajo un giro hacia lo comercial. Se introdujeron géneros antes ausentes, como la telenovela y la serie, con actores provenientes de las empresas televisivas privadas, guiones “atrevidos” y personajes inverosímiles. La vocación educativa y cultural que definía al canal desaparecieron y se pisotearon las leyes que lo rigen, desde las limitaciones a la publicidad por ser un permiso, hasta la Ley Orgánica del IPN. Y en este desastroso panorama (habría que añadir la situación del resto de las televisoras dependientes del gobierno, lo cual se hará en la siguiente entrega) la Cofetel pretende licitar dos cadenas nacionales en digital y propone destinar una al Estado para convertirla supuestamente en señal pública. Será el Canal 30 manejado a través de OPMA que en 2010 obtuvo 6 millones 900 mil pesos de presupuesto y en el 2011 los legisladores aceptaron el incremento a 26 millones 430 mil pesos. En el mejor de los casos sería gubernamental, manejada por la Secretaría de Gobernación, para promocionar enjundiosamente a los gobernantes, para pintar una realidad que no existe, reiterarla y hacerla parecer cierta.

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