Los hallazgos en la Affordable Art Fair

lunes, 29 de octubre de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- A pesar de su disparidad en jerarquías artísticas y estéticas, la primera edición de la Affordable Art Fair (Feria de arte accesible) en la Ciudad de México resultó un evento acertado y, como prometía la propaganda, accesible y divertido. Realizada del viernes 19 al domingo 21 en Expo Reforma, la feria sobresalió por la exhibición de un mercado mexicano del arte plural, diverso y contradictorio. Integrada por 39 galerías de las cuales 33 (85%) se encuentran en territorio nacional, mostró un panorama creativo y comercial del mucho más amplio del promovido y subvencionado por las instituciones gubernamentales. Entretenida para aquellos que gustamos de ver lo que miramos y no lo que nos han impuesto que debemos ver, la feria se convirtió en una experiencia lúdica de hallazgos artísticos. Conformada tanto por galerías de hotel y de centros comerciales --que se especializan en estéticas estereotipadas y de repetición-- como por propuestas interesantes de arte emergente, joven y de carrera media, la Affordable Art Fair permitió descubrir precios, autores y galerías tan atractivas como la oaxaqueña Jesús Villafán. Representante de toda la obra gráfica del prestigiado Dr. Lakra --quien pertenece al establo de la internacionalmente reconocida Kurimanzutto--, el galerista Villafán atrajo miradas conocedoras con obras tanto de Lakra como del italiano Franceso Clemente y la neoconceptualista británica Sarah Lucas. En lo que corresponde a Lakra, las piezas de 6 mil 500 a 42 mil pesos se convirtieron en un fascinante hallazgo para admiradores y compradores cuyo presupuesto es inferior a los precios de la Kurimanzutto. En lo que corresponde a precios, otro stand atractivo fue el del Instituto Veracruzano de la Cultura. Además de una exquisita selección de cerámica de Jerónimo Morquecho, la oferta de pequeñas piezas del reconocido ceramista Gustavo Pérez por 13 mil pesos, constituyeron una tentación para más de un visitante. En el rubro de la gráfica, la galería Thomas Fléchel –inaugurada en febrero de este año en la Colonia Condesa del D.F.– se impuso como una potente propuesta que integró creaciones de Demián Flores –16 mil pesos–, Jean Hendrix –2 mil 100 dólares– y Sergio Hernández –76 mil pesos–, entre otros. Con una excelente selección que contrastó con los fallidos riesgos de su cartelera cotidiana, la galería Traeger y Pinto destacó tanto con las esculturas de poéticas feministas de Claire Becker –de 55 mil a 89 mil pesos–, como con la obra en papel de Xóchitl Rivera y Fernando Pizarro. En lo que se refiere a medios compuestos en papel, Alejandra Mendoza también sorprendió con sus falsos títeres bidimensionales en la Galería ¡Mira! de San Miguel de Allende. Sorprendente por su acertada y audaz selección, la galería Pablo Goebel de la Ciudad de México se impuso con pinturas expandidas de poéticas espirituales de Néstor Quiñones –24 mil a 80 mil pesos– y con esculturas conceptuales de Alfonso Zárate –80 mil pesos– relacionadas con imaginarios de jóvenes drogadictos del barrio deefeño de Tepito. Fundada por el galerista británico Will Ramsay, la Affordable Art Fair se inició en 1999 en Londres como una propuesta que incidía en la accesibilidad vivencial y comercial con el arte actual a través de precios que oscilaban entre mil y 99 mil dólares. De ambiente amable y con los precios expuestos en cada obra, la versión mexicana permitió comprobar que la creación y el mercado mexicanos exceden los acotamientos de todas las siglas oficiales: Conaculta, Fonca, INBA y Maco.

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