El nuevo cine mexicano en Morelia

lunes, 12 de noviembre de 2012
MORELIA, MICH.- Las relaciones humanas fue el tema predominante en la sección de competencia de cine mexicano del 10° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), alejándose todos los directores jóvenes del tema del narcotráfico en sus óperas primas y nuevas realizaciones fílmicas. Según el crítico de cine Carlos Bonfil, estos realizadores “están rompiendo de tajo la retórica tradicional del cine mexicano de ficción”. La cinta No quiero dormir sola abarcó cuatro años y medio de la vida de Natalia Beristain Egurrola, quien menciona a este semanario que, en general, el proceso del proyecto ha sido gozoso: “Tuve que buscar mi propia voz y luego estuve acompañada de las voces de mis compañeros en el rodaje, la preproducción y la postproducción. La verdad es que no podría estar más contenta.” La vejez de una actriz, cuya nieta vive la decadencia de su familia, es la temática abordada por el filme que protagonizan Mariana Gajá y Adriana Roel. La directora laboró el guión junto con Gabriela Vidal. –En estas dos generaciones de la mujer mayor y la nieta, aparte de la vejez está muy presente la soledad. ¿Fue su intención mostrar este otro tópico? –Totalmente. Hay algo también del individualismo, pero me importaba recalcar cómo se hace a un lado a los viejos. Y que no por ser joven ya significa que estés pleno, feliz, en todas tus capacidades. Fogo, la segunda película de Yulene Olaizola, presente en la Quincena de Realizadores de Cannes 2012, igual desarrolla una historia de soledad y el deterioro de una pequeña comunidad en la isla canadiense de Fogo, cuyos habitantes se ven obligados a abandonarla y reubicarse. “Es totalmente ficción, porque la isla no está así”, apunta la directora, quien realizó el largometraje con el apoyo de Fogo Island Arts Corporation para una residencia creativa en Newfoundland, Canadá. Durante su estancia interactúo con Norman Foley, Ron Broders y Joseph Dywer, nativos de la isla, a quienes filmó. Por su parte, Pablo Delgado Sánchez resalta que su proyecto Las lágrimas careció de un guión tradicional: “Sólo realicé un cuento tipo escaleta en un escrito de 25 páginas. No había diálogos, entonces todos los diálogos fueron improvisados, pero sí había una historia con un principio y un final. Presenta a un niño, a su hermano mayor y a su mamá, quienes padecen la ausencia del papá. –¿Qué quería reflejar? –El enojo, la tristeza y el crecimiento. Táu (que significa “sol” en huichol), la cinta de Daniel Castro Zimbrón, protagonizada por Brontis Jodorowsky, hijo de Alejandro Jodorowsky, trata de un biólogo que viaja al desierto de Wirikuta en busca de plantas para su estudio; allí confrontará su pasado y su presente en el aislamiento que vive. Castro Zimbrón dedica la película a Wirikuta, sagrado lugar indígena que está siendo destruido: “El gobierno ha actuado de manera muy hipócrita, muy mentirosa. Todos sabemos que en Wirikuta siguen trabajando las mineras extranjeras.” Con este largometraje empieza La trilogía de la Luz. Después, filmará Las tinieblas, enfocado a la familia, y Sombra, sobre la fe.   Otras cintas   En Halley, Sebastián Hofmann muestra la lucha de un hombre que padece cierta enfermedad y cómo ésta le provoca sentimientos de soledad y vergüenza. Se le cuestiona por qué muestra tan explícitamente en una parte que el personaje literalmente se quita la piel, y responde: “Mi intención es confrontar al espectador con el hecho de que estamos todos pudriéndonos, de que estamos en un proceso de decadencia y en una sociedad que niega completamente la muerte, y nos aferramos a una imagen del cuerpo perfecto. Nos ponemos productos de belleza y nos aplicamos todo tipo de porciones para vernos más jóvenes y nos metemos a un gimnasio.” Horaldo Fajardo cuenta cómo surgió No hay nadie allá afuera, así: “Me encontraba escribiendo otro proyecto mucho más ambicioso, con el cual fui invitado a participar en el Segundo Talent Campus Guadalajara, donde tuve oportunidad de retrabajarlo con Bernd Lichtemberg, guionista de Adiós a Lenin. La reescritura de dicho proyecto me dejó agotadísimo por lo que comencé a escribir algo más libre, más lúdico, que fue el primer paso para No hay nadie allá afuera. “Todo comenzó con una imagen de la secuencia que aparece justo a la mitad de la película, donde la banda de rock del protagonista interpreta en vivo una canción en un bar vacío que, sin cortes de cámara, se va llenando paulatinamente de gente que la escucha entusiasmada. Lo demás fue hacerme preguntas acerca de ese personaje que tocaba con una banda de rock.” Actúan Melissa García, Manuel Malacara y Alondra Valdés, entre otros. I have love, de Humberto Hinojosa, trata de un adolescente que queda sordo después de un accidente. Al poco tiempo se enamora de una extranjera que está en México y descubre que al estar enamorado, puede volver a escuchar. Hinojosa relata que tenía muchas ganas de escribir sobre el amor adolescente: “Ese que pasa una vez y nunca vuelve a ser igual, y me parecía muy interesante utilizar el amor como la cura para una enfermedad.” Restos está basada en la novela Restos de corazón, de Blas Valdés. El realizador Alfonso Pineda cuenta que se enamoró de los personajes de ese libro “y más que nada de su sufrimiento y la incapacidad de salvarse por sí solos”. Los actores son el argentino Leonardo Sbaraglia, los colombianos Manolo Cardona y Carolina Guerra, y la mexicana Ilse Salas. Finalmente, Rezeta de Luis Fernando Frías de la Parra gira sobre una modelo nacida en Kosovo que tras explotar su belleza alrededor del mundo, llega a México y conoce a Alex, un roquero tatuado. Surge, entre ambos, un complicado amor.

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