"Skyfall": el regreso al origen

martes, 13 de noviembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- La tercera entrega de la nueva franquicia de James Bond se adentra donde ninguna otra cinta suya se había atrevido: escarbar en su pasado para intentar conocer qué es lo pasa por su mente, situación que puede resultar emocionante o decepcionante, según la óptica del espectador. Tampoco debe creerse que Skyfall (Inglaterra-2012), dirigida por Sam Mendes, sea un drama psicológico, pero sí profundiza en el agente de una manera similar a lo que Christopher Nolan hiciera con Batman, incluso existen ciertos guiños a la historia del encapuchado. Todo comienza con una caída del agente 007 (Daniel Craig) en el sentido literal, pero también en el sentido moral: una misión se complica y M (Judi Dench), la jefa de Bond, manda ejecutar una misión que pone en peligro la vida del agente. Esto es sólo el comienzo de una serie de ataques contra la Agencia de Inteligencia MI6, que involucran al pasado de M y de paso pondrá a prueba la lealtad de Bond. Skyfall tiene acción, un súper villano llamado Silva (Javier Bardem), un par de chicas guapas, pocos gadgets tecnológicos pero muchos viejos trucos, y a un joven y nuevo Q (Ben Wishaw). Las chicas no son tan lucidoras como en ocasiones anteriores, pero el villano de Bardem es sobresaliente, en parte por su actuación, en parte por el vínculo estrecho que une al personaje con Bond. Por un lado, Skyfall aborda la vigencia y legitimidad del trabajo de Bond en un mundo globalizado, democratizado y menos “barbárico”; Bond parece hallarse en algún lugar entre el siglo XX y el XXI. Y, por el otro, realiza un perfil del tipo de persona que debe ser Bond, una mezcla entre el deber ser y un instinto asesino, con un alto concepto patriótico, que usualmente se ve pasado de moda. Dicho lo anterior, el discurso de Bond se encuentra algo conservador, pues la cinta reafirma al personaje. Si alguien cree que Casino Royal y Quantum of Solace mostraban de qué estaba hecho el 007, Skyfall cierra el círculo de manera perfecta y devela algunos otros misterios del agente a través de su relación con M. Pero al final de cuentas, Bond sigue siendo Bond, es decir, nunca termina siendo el personaje atormentado que es Batman; Bond es más asertivo y práctico, para él no existen muchos dilemas morales. Skyfall, la primera cinta de la saga que no está basada en una historia de su creador Ian Fleming, da la sensación de ser un regreso al Bond de las cintas viejas, menos violento pero igual de letal, más maduro, más cool y, de alguna manera, en paz consigo mismo.

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