Música: Sinfónica de Michoacán, nueva etapa

jueves, 15 de noviembre de 2012
MORELIA, MICH.- A lo largo de más de 50 años, la Orquesta Sinfónica de Michoacán (Osidem) ha llevado a cabo una intensa vida musical en compañía de directores mexicanos y algunos visitantes, titulares o huéspedes, entre ellos: James Demster, Enrique Barrios, Francisco Estevez y Eduardo Sánchez Zúber. Así mismo algunas producciones discográficas cuyo contenido abarca obras del repertorio de música de concierto, lo mismo que músicas de otros géneros, dan muestra y confirman un interés por la diversidad de repertorio. En dicho caminar sonoro, no pocos solistas de enorme prestigio han contribuido con participaciones de la calidad que los caracteriza: Olivia Gorra, María Alejandres, Richard Young, Juan Manuel Arpero... Con pocos años de haber regresado a México, Miguel Salmon Del Real fue nombrado recientemente director titular de la Osidem. Sin duda, nueva etapa de la orquesta michoacana que se intuye promisoria. El también compositor, Salmon Del Real ha venido desarrollando un trabajo por demás interesante tanto como atractivo con el Nuevo Ensamble de México, que él mismo fundó hacia 2003. Ha estimulado la creación de alrededor de 30 compositores mexicanos –hasta ahora– para integrar los programas de una serie de conciertos exclusivamente con piezas de estructura musical mínima: miniaturas, propiciando con ello un particular ejercicio creativo de los compositores, al ubicar necesariamente como consigna la corta duración, conduciendo el trabajo hacia la síntesis composicional de ideas y desarrollos. Por su parte, al ser la Osidem un ensamble orquestal que posee un potencial claro, ahora con su recién llegado director, podrá penetrar a un ámbito de mayor luminosidad musical. Así lo indica el primer concierto que, con motivo del Día de Muertos, fue llevado a cabo el pasado 31 de octubre (con repetición al día siguiente en Pátzcuaro). El programa estuvo integrado sólo por una obra: el gran e intenso Réquiem, K. 626, de Wolgang Amadeus Mozart (1756-1791). La belleza y enorme fuerza dramática de la composición brilló con esplendor a pesar de las inadecuadas características acústicas de la hermosa Catedral de Morelia. El trabajo del director fue elocuente: técnica y análisis, comprensión, profundidad y fineza. Un ingrediente notabilísimo fue la participación de María Luisa Tamez, Conchita Julián, así como el gran Roberto Bañuelas y Flavio Becerra mostrando, de igual manera, técnica, proyección, musicalidad tanto como conocimiento para arribar a aquel status de tiempo (quizá) pero sin espacio: el de un auténtico arte. Salmon Del Real es uno de esos extraños directores que desde verlo aparecer proyecta el devenir de la obra. Así ocurrió esa noche. Lo demás fue posicionarse con la seguridad de cualquier director experimentado… Se logró la comunión.

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