"El cine es mi primer amor": Sally Potter

domingo, 4 de noviembre de 2012
MORELIA, Mich. (proceso.com.mx).- La inglesa Sally Potter, una de las cineastas más versátiles y talentosas del cine contemporáneo, confiesa que el séptimo arte “es mi primer amor”. No sólo ha dirigido cine, también ópera y teatro, se ha dedicado a la danza y la actuación, pero sin pensarlo declaró su enamoramiento de la pantalla grande en el marco del décimo Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). En el Teatro Rubén Romero, el productor Nick Roddick conversó con la realizadora nacida el 19 de septiembre de 1949 en Londres. Ella recordó que comenzó a filmar en 8 milímetros a los 14 años y para dedicarse de lleno a esta carrera dejó la escuela a los 16 e ingresó a la Cooperativa de Cineastas de Londres que estaba muy comprometida con cierto tipo de cine político, donde realizó los cortometrajes Jerk (1969) y Play (1970): “Amaba el cine experimental y con la Cooperativa, que era un espacio con equipo muy rudimentario y donde la gente que quería hacer cine acudía de manera gratuita, quedé encantada por lo todo lo que era posible hacer. “Ahí me volví realizadora, no fui a ninguna escuela de cine, pero descubrí que la Cooperativa era muy abstracta y por ello traté de experimentar y vi allí cientos y cientos de filmes”. Luego se preparó como bailarina y coreógrafa en la Escuela de Danza Contemporánea de Londres adentrándose en la vanguardia cultural de la Inglaterra de los años 60 y 70. Fundó la Limited Dance Company (junto con su frecuente colaboradora Jacky Lansley) y participó en el célebre Feminist Improvising Group. Según ella, esta experiencia en danza, música y performance resultó fundamental, pues marcó su concepción del cine. En su corto Thriller (1979) -una deconstrucción imaginativa y astuta de La Bohème de Puccini mezclada con Psicosis de Hitchcock-Potter- analizó el papel tradicional femenino en la ópera y la narrativa clásica. En su versión fílmica, la trágica heroína de la historia, Mimi (interpretada memorablemente por Colette Laffont) investiga las causas de su propia muerte y las condiciones que le impiden asumir subjetividad. Thriller no sólo se convirtió en un punto de referencia imprescindible para el cine feminista y experimental, sino que también anticipó la ópera prima de la directora: The gold diggers (realizada en colaboración con Rose English y Lindsay Cooper y un equipo de producción integrado exclusivamente por mujeres). Este excéntrico musical estelarizado por Julie Christie y Colette Laffont, fotografiado impecablemente por Babette Mangolte, navega a través de la historia del cine (haciendo referencia a D.W. Griffith, Dorothy Arzner y Wojciech Has, entre muchos otros). “Thriller fue un parteaguas y me abrió las puertas para rodar mi primer largo”, rememoró. Potter confesó que no fue fácil rodar The gold digger porque todo su equipo estuvo conformado por mujeres: “Era 1983. Tener a un equipo femenino fue un acto político deliberado para que los sindicatos permitieran que las mujeres trabajaran en todas las áreas de la realización cinematográfica, para mí fue muy importante hacerlo”. Con el segundo largometraje Orlando, Potter saltó a la fama mundial y lanzó la carrera de Tilda Swinton, quien interpreta el papel protagónico: “Este filme se basa en el libro de Virginia Woolf, quien desarrolla una conversación con el lector y yo quería encontrar un equivalente cinematográfico de eso. Orlando busca esta forma de expresión. Abarqué siete años para poderlo hacerlo y se rodó en Rusia”. Orlando es una adaptación que ella misma hizo de la novela de Woolf que muchos creían imposible; representa un viaje a través de los siglos que genera una fuerte crítica social, mientras explora la manera en la que la actuación y la narrativa deshacen las convenciones de género y de su expresión. “Siempre tuve la certeza de que podía filmar esta película y compuse la música”, agregó. Su siguiente película La lección de tango surgió por su amor a este baile argentino: “Realizaba Orlando y al mismo tiempo tomaba clases de baile. Me tropecé con el tango argentino de Piazzolla. Quería entender cómo esta música me podía afectar tanto. Me sumergí en el mundo del tango y fui la más feliz en esa época”. También se involucra para escoger a sus actores, pero mencionó que no cuenta con una estrategia fija para trabajar con ellos. E informó que ya terminó un libro de cómo ha laborado con los actores el cual se publicará el próximo año.

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