Descubren cuarta tumba prehispánica en Oaxaca

miércoles, 19 de diciembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un sepulcro prehispánico de aproximadamente mil 200 años de antigüedad, en la zona arqueológica de Atzompa, en el estado de Oaxaca. En un comunicado, el INAH dio a conocer que, presumiblemente, la tumba perteneció a una familia zapoteca de estatus medio que trabajaba para el sostenimiento de la élite. Esta es el cuarto sepulcro que los expertos del INAH descubren en la zona durante este año. Los tres primeros a principios de febrero. El descubrimiento se registró durante los trabajos arqueológicos que realiza el INAH para salvaguardar los restos de una antigua vivienda que habría sido habitada entre los años 750 y 900 d.C. La arqueóloga Laura Mendoza Escobar, del Centro INAH-Oaxaca y quien estuvo al frente de los trabajos de salvamento, informó que la tumba se localizó debajo del piso de lo que fue la habitación principal de la vivienda. Se trata de un espacio subterráneo que mide 1.90 m de largo, y en el interior se extiende 80 centímetros,  al que se accede por una entrada de 54 centímetros. El Instituto informó que el sepulcro se encontraba intacto; en él, los expertos encontraron dos osamentas de individuos adultos. De acuerdo con la investigación, ambos cadáveres fueron inhumados en diferentes etapas. Según la especialista, este hallazgo presenta las características del antiguo patrón funerario zapoteca que, para el caso de sepulcros, se caracterizó por crear este tipo de enterramientos debajo de la recámara principal de las viviendas porque era el espacio más importante de las casas. Mendoza Escobar detalló que a uno de los dos personajes enterrados, le fueron depositados en el umbral de la tumba y, a modo de ofrenda, cuatro vasijas efigie, cuyas medidas oscilan entre 25 y 30 centímetros de alto, y entre 12 y 15 de ancho; únicamente una de ellas contenía restos de carbón. Dos de esas vasijas representan al dios Cocijo, deidad zapoteca de la lluvia, que es reconocido por la boca y la nariz con aspecto de una máscara bucal de reptil, así como por el glifo C, relacionado con el maíz.

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