Música: Nuevo disco de Paul McCartney

jueves, 12 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Al estilo de Cole Porter y recordando el filme Medianoche en París, de Woody Allen, donde el protagonista se escapa a vivir a otra época donde convergen varios genios creadores, literarios y musicales, Paul McCartney en su nuevo producto discográfico sorprende interpretando, con estilo particular, parte del catálogo de la que está considerada la mejor etapa de la música estadunidense. Otros cantantes como Rod Stewart, el británico que vendió 150 millones de copias, han encontrado un mercado que aguarda en el inconsciente colectivo la vuelta o recreación de un posromanticismo contemporáneo que contrasta con la ruidosa y veloz cultura moderna. Kisses on the bottom (Besos al margen de un sobre) es un excelente disco que, en palabras de Paul, funciona para “llegar a casa, ponerse pantuflas, servirse la bebida favorita, relajarse y olvidar el mundo”. Los datos de la edición contienen un apunte estratégico: la elección del micrófono original que utilizó Nat King Cole para sus grabaciones. Ello, además de un signo emblemático, es un acierto para hacer que la voz tenga una coloratura particular. Sin tener los bajos de Tony Bennett, McCartney hace un trabajo decoroso; además, con su talento para componer y transitar por cualquier género aporta dos piezas que se mimetizan con el estilo, justo como si hubiera vivido en esos años: My valentine, que incluye a Clapton en la guitarra, y Only our hearts, con Stevie Wonder en la armónica. La presencia más significativa y que ofrece a McCartney un mar de armonías es la presencia definitiva en el piano de la intérprete más exitosa del jazz contemporáneo, Diana Krall y su grupo de maestros virtuosos; con esta alianza artística, Paul dio una sorpresa total para los consumidores de la cultura Beatle. El material es un tributo a través de 16 canciones, clásicas sentimentales, que escuchaba junto a Lennon mientras componían para los Beatles. Algunas canciones del cuarteto tienen desde entonces esa reminiscencia y nostalgia, como Your mother should know o Honey pie (Pastel de miel), donde juegan a sonar a pianola. El disco Kisses on the bottom, cuyo título proviene de uno de los versos de la primera canción del álbum publicado en 1935 por Fats Waller, se ha colocado en el número uno de las listas de ventas. Un éxito total para Diana y Paul, bajo la dirección de Tommy LiPuma, un experto en el género.

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