Dan a Felipe Garrido el Premio Xavier Villaurrutia

miércoles, 25 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Para el escritor Felipe Garrido recibir el Premio Xavier Villaurrutia 2011 ha significado “que la felicidad me guiñe un ojo”. Así lo expresó en la ceremonia de recepción del premio, realizada la noche del martes 24 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, y en la cual participó Jaime Labastida, presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional, A.C., encargado de leer el acta del jurado, integrado por Ignacio Solares, Ernesto de la Peña y Silvia Molina. Nacido en Guadalajara, Jalisco, en 1942, Garrido recibió el premio por su obra Conjuros, editada por Jus e integrada por 303 ficciones cortas. El jurado decidió por unanimidad reconocer “los aciertos de su lenguaje y la maestría con que maneja el texto breve”. Luego de compartir con los asistentes al recinto ubicado en el Centro Histórico que ha recibido innumerables mensajes y llamadas de amigos, “muchos de ellos escritores”, que le han manifestado “su aprobación”, Garrido recordó que comenzó a escribir cuentos cortos en enero de 1984. En aquel entonces, publicó La urna y otras historias de amor, editado por la Universidad Veracruzana, acerca del cual explicó: “El más extenso de sus seis relatos tiene 26 páginas y una carta que lo cierra no llega a tres. En un cuento corto, más que nunca, queda en evidencia la necesaria complicidad del lector. Los conocimientos, la experiencia, la malicia del lector son indispensables para llegar a textos como A Cirse, de Julio Torri. “Todos recordamos su deslumbrante final: ‘...Mi destino es cruel. Como iba dispuesto a perderme, las sirenas no cantaron para mí’”. En el acto participaron Alicia Zendejas, secretaria de la Sociedad Alfonsina Internacional, A.C., quien destacó en momento que los textos de Conjuros no son semblanzas, viñetas, cartones, aforismos, chistes ni ocurrencias, sino 303 cuentos en 290 páginas: “Conjuro significa exorcismo, sortilegio de los hechiceros, ruego, súplica enrarecida, todo menos cuento. Don Felipe ambiciona apresar el mundo en una nuez y lo logra. Nada de lo existente en el globo azul falta en este libro, es como un arca de Noé terrenal, humana, que transita en espacios de papel en esos ires y venires del andar literario del maestro Garrido”. Intervino asimismo el escritor Vicente Quirarte, en cuya opinión los textos de Conjuros revelan la madurez y lealtad de “un autor que apostó a una forma su talento y su energía desde el principio: brevedad, intensidad, efecto, como exigió el maestro”. Y se refirió a sus maestros, a quienes rinde tributo “explícito o implícito”: Julio Torri, Charles Baudelaire, Juan José Arreola y Augusto Monterroso: “De la lección bien asimilada de esos y otros maestros de la prosa breve, Felipe arma su propio discurso, provoca nuestra inquietud con impecables cuentos de fantasmas, obliga a que el relato se convierta en poema, articula el discurso amoroso en las notas esenciales para la seducción, escribe el texto posible, el borrador de una posible novela alrededor de una mesa y sus delicias”. Cabe recordar que Felipe Garrido compartiría el premio, dotado de 200 mil pesos, con el escritor Sealtiel Alatriste, pero éste renunció a él –como lo hizo también a su cargo de coordinador de Difusión Cultural en la UNAM–, luego de que diversos escritores, entre ellos Gabriel Zaid y Guillermo Sheridan, lo acusaron de plagio y pusieron en tela de juicio la calidad de su obra. Durante la ceremonia en Bellas Artes se informó que a partir de este año el premio aumentará su monto a 500 mil pesos.

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