La Virgen de la Caridad del Cobre, una tradición hecha plástica

lunes, 21 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Hasta Fidel Castro ha sido retratado con una efigie de la virgen de la Caridad del Cobre, la divinidad religiosa más popular, antigua y venerada de Cuba, en donde familiarmente le llaman “Cachita”. De ello y de las diferentes representaciones artísticas que se hacen de esta imagen, ligada indiscutiblemente a la identidad cultural de los cubanos, da cuenta la exposición Virgen de la Caridad del Cobre. Miradas múltiples en la plástica de Cuba, inaugurada la noche del 19 de mayo, en la Galería Central del Centro Nacional de las Artes (Cenart). Collages, escultura, pintura, fotografía, cómic, video e instalaciones forman esta colección de 55 obras que, por primera vez, se presenta fuera de la isla. Se pueden ver diferentes estilos y discursos conceptuales a través de los cuales se plasma a la emblemática virgen. Hay desde aquellas imágenes típicas y tradicionales donde se le ve como una advocación de María, coronada y cubierta con su manto, casi siempre dorado, cargando con su brazo derecho al niño Jesús, y en la mano izquierda una cruz, hasta aquellas minimalistas donde la imagen es apenas esbozada por unos cuantos trazos, y algunas más desacralizadoras donde se le representa con llaves españolas, tuercas y rondanas, o su cuerpo es una botella que recuerda la marca de un vodka con la leyenda “ABSOLU PATRONA… RUEGA POR NOSOTROS”. Toda proporción guardada, porque la segunda es un ídolo a nivel latinoamericano e incluso mundial y apareció años antes, la virgen de la Caridad es a los cubanos lo que la Guadalupana a los mexicanos. Se le piden favores y milagritos. Muchos recordarán, por ejemplo, la película Fresa y chocolate, el largometraje de Tomás Gutiérrez Alea, donde los protagonistas Diego y Nancy le tienen respectivamente altares en su casa y le claman por congraciarse con David. Según información del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la muestra se basa en un estudio de la investigadora cubana Sussette Martínez, quien indagó cómo los artistas plásticos se han acercado y recreado la imagen que --dice-- apareció por primera vez en 1766. La especialista afirma que la virgen de la Caridad está presente desde los orígenes del arte en Cuba, pero en los artistas de la vanguardia se le concibe de otras formas, se adapta y ajusta a un nuevo modelo cultural, “se hace más cubana”. Hay otra leyenda que ubica la aparición entre 1612 y 1613, en la cual se relata que el “negrito de la Caridad”, un esclavo de nombre Juan Moreno salió en una canoa en busca de sal con dos hermanos indígenas, Juan y Rodrigo de Hoyos (el grupo ha sido llamado “los tres Juanes”). Cuando salían de la Bahía de Nipe vieron algo flotando en el mar, se acercaron y vieron que era la virgen María sobre una tabla con la leyenda: “Yo soy la virgen de la Caridad”. Martínez cuenta sobre las obras de la exposición: “En el arte contemporáneo, las alusiones a la Virgen de la Caridad se suceden, se amplifican. De la imagen sacralizada a la alegoría hay una larga y satisfactoria evolución que resume la necesidad acrecentada, la calidez del tratamiento y la identificación orgánica de los creadores con la Virgen. En sus obras caben la alta cultura y el imaginario popular, los códigos actuales y las más recias tradiciones, la identidad y la fe, la ideología y la emigración. “Hoy los artistas no se contentan con ir hacia ella, sino que la recrean una y otra vez a la medida de su tiempo y le confían sus miedos, sus utopías fragmentadas y sus nuevos paradigmas, en una relación que es cada vez más profunda, más gesto de libertad y confianza, más autorreferencia y comprometimiento.” Habla también de la riqueza cultural de la religiosidad cubana en donde se mezclan raíces africanas, una vertiente católica “muy sólida”, creencias protestantes y hasta asiáticas. Pero además los cubanos le dan un sentido especial a su devoción al llamarla por su diminutivo y también en la forma en que le hacen sus peticiones”, destacó la investigadora. En el mismo comunicado la curadora Claudia Ovando del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del Instituto Nacional de Bellas Artes, recuerda que en 1916 la virgen fue declarada patrona de Cuba y que hace poco se cumplieron 400 años de su aparición al inicio del siglo XVII. Dice que la reciente visita de Benedicto XVI le dio “especial importancia al festejo” y puntualiza: “No se trata de una exposición más, ya que gracias a este esfuerzo podemos conocer lo que hoy se produce en Cuba en el terreno de las artes plásticas. Esta combinación de circunstancias ha resultado propicia, no sólo para festejar a la Cachita, sino también para generar puentes con Cuba y con el resto de América Latina.” Estará abierta al público hasta el próximo 14 de junio, en el Cenart, ubicado en Río Churubusco y Calzada de Tlalpan, colonia Country Club.

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