Estudiantes de Arte 132

lunes, 28 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Con relevantes peticiones que inciden en una reforma estructural en la función, contenido y financiamiento de la educación artística de carácter público, se sumaron estudiantes provenientes de las escuelas del Centro Nacional de las Artes (Cenart) a la marcha Yo Soy 132 que se realizó el pasado miércoles 23 de mayo en la Ciudad de México. Convocado en su origen por estudiantes de la Universidad Iberoamericana como una concentración en la plazoleta de la Estela de Luz, en la que se intercambiarían libros y pintarían mantas, el evento se desbordó en número de participantes, entusiasmo y conciencia crítica con la presencia de miles de jóvenes matriculados en diferentes instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, de la Universidad Nacional Autónoma de México o la Universidad Autónoma Metropolitana como de la Universidad Anáhuac, el ITAM o el Claustro de Sor Juana, entre otras. Transformada espontáneamente en una marcha que se expandió y congregó en el Monumento de la Independencia, la Plaza de la Constitución y las instalaciones de Televisa Chapultepec, la participación de los jóvenes hizo retumbar las calles de la ciudad cuando decidieron entonar, todos juntos y en cada uno de los lugares seleccionados, el Himno Nacional. Motivados por su asistencia al Primer Congreso Universitario Nacional que se celebró el pasado domingo 20 de mayo en el Club de Periodistas en el Distrito Federal, algunos estudiantes de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” decidieron conjuntar esfuerzos con sus compañeros de las escuelas de teatro, danza, música y cine, para exigir no sólo la democratización de los medios informativos sino, también, una reforma educativa que, con base en apoyos financieros y una formación competitiva, les permita desarrollar sus capacidades creativas, difundir sus propuestas artísticas, vincular el arte con la sociedad y posicionarse en el mercado laboral. Peticiones acertadas que deberían analizarse en el contexto de un programa destinado a promover la economía creativa en nuestro país. Y por último, en lo que respecta a la estética de las protestas estudiantiles, es evidente la influencia de la cultura visual de las redes sociales. Construida a partir de mensajes directos con textos sintéticos o imágenes reconocibles y simbólicas, el predominio de la iconografía web es constante en el imaginario juvenil. Con bailarinas vestidas en tutú, músicos que se distinguían por las partituras pegadas en su pecho y pequeños carteles de sugerentes frases realizados por esmeraldinos, los Estudiantes de arte 132 participaron con algunas expresiones que si bien remitían al movimiento estudiantil mexicano de 1968, también delataban la dimensión poética de su profesión. Entre ellas, pequeños carteles que transcribían frases de creadores tan reconocidos como Barbara Kruger –“We decorate your life” (Nosotros decoramos tu vida)– o Roberto Bolaño: “Que la amnesia nunca nos bese en la boca. Que nunca nos bese”.

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