Medios: Redes sociales sí, Televisa no

lunes, 28 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La estrecha relación de Enrique Peña Nieto con Televisa proviene de lejos –desde que fue gobernador del Estado de México–. El acuerdo fraguado por él y aceitado con millones de pesos por el PRI para asegurar su triunfo en este 2012, está convirtiéndose en un boomerang en su contra. Mal socio escogió: el consorcio se ha caracterizado por su parcialidad informativa, el aplauso acrítico al poder y el rechazar cualquier límite a la obtención de ganancias. La ciudadanía consciente lo sabe. El repudio social a la línea informativa se manifestó en 1988 cuando Manuel Clouthier, candidato del PAN a la presidencia, emprendió mítines de reparo creando un slogan que decía: “No veas Televisa porque no dice la verdad”. En 2006 el reproche aumentó, estuvo a cargo de la izquierda. Y en este año electivo la protesta es reeditada por los jóvenes puesto que Televisa no aprende la lección. La televisora se hizo eco de la acusación de infiltrados y porros lanzada por el PRI en contra de alumnos de la Universidad Iberoamericana porque no estuvieron de acuerdo con que el abanderado del tricolor hiciera proselitismo en su escuela y lo corrieron. La respuesta dinosáurica sólo exacerbó los ánimos y le dio impulso a un movimiento que seguirá creciendo pues hay sustrato para ello. Además, 2012 no es 1988, ni 2006. Los muchachos que hoy se manifiestan nacieron en plena crisis del sistema y crecieron con instrumentos que han probado su eficacia entre la juventud como aparatos de comunicación: los teléfonos celulares, internet y las redes sociales. Sirviéndose de ellas organizan su descontento, convocan a marchas y se expresan con un lenguaje nuevo, festivo, a tono con los tiempos. Televisa, que también actúa como dinosaurio porque el tamaño de sus intereses y la costumbre de dominar no le permiten agilidad, ahora quiere rectificar. Tanto en el noticiario que conduce Carlos Loret de Mola como en el de Joaquín López Dóriga se transmitió la crónica de los hechos protagonizados por los jóvenes, incluyendo la crítica a la cobertura informativa de la empresa. Otro boomerang: la gente de todo el país se enteró de que no se quiere a Peña pues no se le cree, pero tampoco a Televisa. El consorcio se encuentra así atrapado entre la espada y la pared: si dice mentiras perderá más credibilidad, si dice la verdad su candidato acabará por hundirse y con él las enormes prerrogativas de las que goza el oligopolio, sus ganancias descomunales y su poder fáctico. La noche del lunes 21 hubo otra información desconcertante, el IFE bajó su página en donde cada semana se dan a conocer las cifras del monitoreo que realiza la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Según dijo el comunicador de Televisa, el IFE señaló que la UNAM no tenía los datos. ¿Qué sucedió?

Comentarios