Wirikuta: por el derecho a lo sagrado

martes, 29 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- La declaratoria federal que declara 45 mil hectáreas como reserva Minera Nacional en la zona sagrada de Wirikuta, no pone punto final a los conflictos que, por la preservación del patrimonio cultural (tangible e intangible), natural y mineral, existen en la región y entre los diferentes grupos étnicos que coexisten en dicho sitio, confrontados a su vez con las compañías mineras transnacionales. Según informó la Secretaría de Gobernación, con base en el Pacto Hauxa Manaka suscrito el 28 de abril de 2008, se determinó el área que sería preservada con el fin posterior de convertirla en un Área Natural Protegida. Las 45 mil hectáreas de las más de 140 mil que abarcan la región huichola, comprenden ocho municipios, 16 ejidos y dos propiedades privadas, ubicados fundamentalmente en San Luis Potosí, y las menos en Zacatecas. Gobernación reconoció que se han otorgado ahí 72 concesiones mineras, 35 de las cuales pertenecen a la empresa canadiense First Majestin Silver, la cual --según la información difundida-- “decidió entregar en donación al gobierno federal 760 hectáreas… de las 35 concesiones ubicadas en la zona sagrada”. Los pueblos originarios, sin embargo, han señalado que Wirikuta es parte de su patrimonio ancestral y han demandado que se les reconozca el acceso a los territorios donde tradicionalmente y desde tiempos inmemoriales han acudido a realizar sus ceremonias y rituales, aun cuando no exista la titularidad o propiedad formal “reconocida por el Estado mexicano”. Así, pues, han reclamado su “derecho a lo sagrado”, pues en esos centros ceremoniales a los que peregrinan a principios de febrero cada año, se encuentran sus deidades Tatewari Tutzi (abuelo del fuego) y Tamatzi Kauyumarie (venado azul). En un foro realizado hace poco más de un mes en el Senado, con el título El derecho a lo sagrado, representantes de algunos de los pueblos que habitan la región expresaron su desacuerdo porque “el gobierno federal, de manera irresponsable, ha concesionado a empresas mineras gran parte de nuestro territorio sagrado Wirikuta para la extracción de minerales” y el gobierno estatal de San Luis Potosí ha permitido, a su vez, la instalación de empresas agroindustriales “que devastan la biodiversidad” del lugar, “destruyendo un frágil ecosistema, donde hay plantas protegidas por ley, en peligro de extinción y endémicas como es el caso del hikuri (peyote), el venado azul, nuestro hermano mayor, así como la gobernadora, arbusto que protege al hikuri y el mezquite…” En aquella reunión denunciaron además que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), “mintiendo a las comunidades wixaritari”, está promoviendo la inclusión de Wirikuta en la Convención de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), para lo cual se entregó el pasado mes de marzo el expediente respectivo en sus oficinas en París, Francia. Pero a decir suyo, esa convención no protegerá “la integralidad de Wirikuta”. Y es que ellos demandan la protección tanto de sus tradiciones como de su región, es decir, su patrimonio material tangible. Alertan también que otra región, Haramara, donde “viven nuestras deidades”, en San Blas, Nayarit, ha sido concesionada a hoteles y empresas turísticas “dejando al pueblo wixarika sólo “un derecho de paso para la entrega de ofrendas”. Y exigieron: “El territorio sagrado de Wirikuta forma parte fundamental e indisoluble del patrimonio cultural material e inmaterial del pueblo wixarika por lo que requiere se proteja con las providencias propias de la propiedad, posesión y/o las instituciones que caracterizan los territorios indígenas, pues el despojo y/o deterioro de dicho territorio sagrado afectará en igual medida al pueblo, como si les hubieran despojado de los territorios donde desarrollan su vida comunitaria.” Plantearon además una serie de demandas, entre ellas la exigencia de cancelación de las concesiones mineras en Wirikuta y su zona de influencia “por violar nuestros derechos culturales y colectivos”, y la suspensión de la actividad minera. Y vale decir que no se refieren a un número limitado de hectáreas sino a toda la zona. Piden también la comparecencia del titular de la CDI para que informe sobre la candidatura ante la UNESCO, y que se reconozca personalidad a los pueblos indígenas como sujetos de derecho público, “no como entidades de interés público”. En apoyo a Wirikuta, diversos grupos y artistas de rock participaron en el Wirikuta Fest “Por el derecho a lo sagrado”, entre ellos Café Tacvba, Caifanes, Enrique Bunbury, Ely Guerra y Julieta Venegas. El concierto se realizó el pasado sábado 26 en el Foro Sol de la Ciudad de México. El primer festival se realizó en septiembre de 2011.

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