"Amor de ciudad grande", de Vicente Quirarte

lunes, 7 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- En la cálida y agradable colección Vida y Pensamiento de México, coeditada por el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México, el escritor, poeta y académico Vicente Quirarte entrega “una obra apasionada acerca de la Ciudad de México”, señalan los editores, y habría que añadir, original y súper documentada, para no destrozarla con el epíteto de erudita. Y es que estos 15 relatos, crónicas, “instantáneas del alma”, Quirarte nos conduce por un viaje en diversos tiempos hacia el centro y al fondo de la capital mexicana, tema que lo ha ocupado ya en El peatón es asunto de la lluvia, Enseres para vivir en la ciudad, Elogio de la calle, Biografía literaria de la Ciudad de México… Quirarte (1954) señala en la especie de introducción que titula “Amar una ciudad”: “En sus casi siete siglos de existencia, habitantes y elementos hemos destruido una y otra vez nuestra ciudad. Con idéntica pasión y energía hemos vuelto a levantarla. No hemos podido acabar con ella, prueba de su linaje. Pero también demuestra la casta de sus habitantes, aunque seamos los primeros en negar semejante obligación y privilegio. Cada minuto es una posibilidad para la epifanía, el asombro de la voz en medio de la ceguera y los oídos clausurados. Las líneas que siguen quieren ser testimonios de encuentros que ocurrirán mientras dure la gran ciudad, según el deseo de sus primeros y orgullosos pobladores.” “Don Quijote cabalga en Anáhuac”, “Un teniente de dragones y un alabardero”, “Elogio del viajero iluminado”, “Misterios de Los misterios de México”, “La invención del dando”, “La ciudad como representación teatral”, “Usos de la noche”, “El síndrome de Hyde”, “Retorno a los Santos Lugares”, “Del llano a la laguna”, “Un amor casi posible”, “Ciudad mujer presencia”, “Linaje del citámbulo” y “Retrato de casa con ciudad”… ¿Por dónde quiere empezar, por dónde seguir? Escoja por favor, es un libro abierto como una Guía Roji, ventana para entrar a la historia, a la costumbre, a lo insospechado, por más que el lector haya nacido también en la Ciudad de México. Resume, congrega e invita la contraportada así: “Vicente Quirarte nos indica en la flanerie, el delicioso y complejo arte de la vagancia. Esta es una historia de amor y odio entre las varias ciudades que son la nuestra y su lector caminante que nos guía a través de monumentos, estampas, historias y tintas, siguiendo al poeta que reivindica la calle como espacio recorrido lenta y deliciosamente, descubriendo ‘un cuerpo, sus secretos y novedades, sus olores domésticos y sus cotidianas sorpresas’. El sueño de Maximiliano, el imperio de la electricidad, las calles visitadas por la Rumba, las calles leídas por Francisco Zarco y la presencia de cierta inverosímil criatura femenina son algunas de las historias contadas aquí por alguien que, como verdadero citámbulo, sabe viví la ciudad con los seis sentidos.”

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